Felícitas había pasado una semana durmiendo en la intemperie, en una bolsa de dormir en el piso donde el frió le llegaba a calar, provocándole dolores en todo el cuerpo. Necesitaba urgentemente descansar de todo eso. Fue por ello que le había pedido permiso para ausentarse aquella noche, a las compañeras que seguían en pie de guerra a su lado, exigiendo resultados, muchos muertos, muchos desaparecidos y todas las madres esperaban su regreso a casa o que fueran vengados a través de la justicia.