El arte morboso y el relato gótico en Lovecraft: “El sabueso”

José Antonio Galarza Tejada

H. P. Lovecraft, famoso escritor norteamericano de Providence Rhode Island, es conocido por ser el principal pilar del terror cósmico. Los Mitos de Cthulhu, claro ejemplo de este subgénero literario, engloban sus más grandes relatos y tienen como característica principal el planteamiento de la existencia de seres extraterrestres, con el poder de destruir a la humanidad si no les causáramos tanta indiferencia. En estos relatos se reflexiona sobre la inquietante extensión del universo temporal y espacial donde habitan estas antiguas y multiformes criaturas, se plantea la existencia de dimensiones paralelas además de la posibilidad de realizar viajes astrales en el mundo onírico, todo esto aderezado con una pequeña pisca de temas clásicos de brujería, como ritos, aquelarres, libros prohibidos y saberes ancestrales.

Dejando de lado al Lovecraft más conocido y glorificado del terror cósmico, a partir de la reseña del relato El sabueso (1922) me centrare en la genial pero poco conocida  faceta de algunos de sus primeros escritos, influenciados sin duda, por la piedra fundacional de la literatura macabra en general: el terror gótico.

Al inicio del relato se presenta una situación habitual en la literatura lovecraftiana, la locura del personaje narrador, y su posible muerte o suicidio al terminar su trepidante historia.

“En mis torturados oídos resuenan incesantemente un chirrido y un aleteo de pesadilla, y un breve ladrido lejano como el de un gigantesco sabueso. No es un sueño… y temo que ni siquiera sea locura, ya que son muchas las cosas que me han sucedido para que pueda permitirme esas misericordiosas dudas. St. John es un cadáver destrozado; únicamente yo sé por qué, y la índole de mi conocimiento es tal que estoy a punto de saltarme la tapa de los sesos por miedo a ser destrozado del mismo modo. En los oscuros e interminables pasillos de la horrible fantasía vagabundea Némesis, la diosa de la venganza negra y disforme que me conduce a aniquilarme a mí mismo.”

Este tipo de inicio, marca ineludible del estilo narrativo de Lovecraft, engancha al lector desde los primeros renglones, nos da un golpe directo al estómago, nos sofoca el aliento, obliga a apretar la quijada y a continuar con la lectura, teniendo una única certeza: el destino del sufrido protagonista esta echado. En este sentido, este relato no enamora por su impredecible final, o por sus ingeniosos giros dramáticos, ya que desde el inicio sabemos el desenlace trágico de la historia, el suicido del narrador. Lo que se disfruta sin duda es entonces el trayecto, el camino aterrador por el cual de la mano del personaje principal somos conducidos.

En “el sabueso” se cuenta la historia de un par de amigos, amantes del arte macabro y de la literatura decadente, que al no poder satisfacer sus obscenos deseos, y buscando sanar su devastador hastío, se dedican a practicar la profanación de tumbas y la exhumación de cadáveres, a través de un método minucioso que le otorga a estas actividades, desde su alterada sensibilidad, la cualidad de arte. Debajo de la casa que comparten tienen en secreto una  macabra galería donde son expuestos sus tesoros y hallazgos, cabezas humanas, ataúdes podridos, pútridos cadáveres, y esqueletos provenientes de diversos cementerios alrededor del mundo.

“Alrededor de las paredes de aquella repulsiva estancia había féretros de antiguas momias alternando con hermosos cadáveres que tenían una apariencia de vida, perfectamente embalsamados por el arte del moderno taxidermista, y con lápidas mortuorias arrancadas de los cementerios más antiguos del mundo. Aquí y allá, unas hornacinas contenían cráneos de todas las formas, y cabezas conservadas en diversas fases de descomposición. Allí podían encontrarse las podridas y calvas coronillas de famosos nobles, y las tiernas cabecitas doradas de niños recién enterrados.”

Esta malsana práctica los conduce a desenterrar en un viejo cementerio Holandés la tumba de un extraño y repulsivo esqueleto. Alrededor de la calavera, reposando en las costillas del difunto se encuentra un dije de esmeralda con la figura de un “perro alado” el cual roban y llevan a su peculiar museo, es en este punto donde comienza su horrible pesadilla.

Este relato contiene muchas de las características particulares del estilo literario de Lovecraft como lo son, la manifestación de la locura de sus personajes, el trágico desenlace de hombres que solo esperan la muerte, y  el insistente uso de adjetivos que utiliza para sobrecargar las atmosferas opresivas de los escenarios donde conviven sus personajes. Esta particularidad le ha acarreado diversas críticas,  por considerarla simplista, y excesiva. Sin embargo esta cualidad “negativa” es quizá la que llame más la atención en cuestión de estilo a sus más fervientes lectores.

Sin embargo la peculiaridad de este relato, es el uso de recursos de la novela gótica. Esta influencia se muestra en la descripción de los escenarios que aparecen en el relato, que si bien tiende a caer en lugares comunes y figuras literarias clásicas, es el deleite de los románticos del género.

“…Recuerdo la escena en aquellos momentos finales: la pálida luna otoñal sobre las tumbas, proyectando sombras alargadas y horribles; los grotescos árboles, cuyas ramas descendían tristemente hasta unirse con el descuidado césped y las estropeadas losas; las legiones de murciélagos que volaban contra la luna; la antigua capilla cubierta de hiedra y apuntando con un dedo espectral al pálido cielo; los fosforescentes insectos que danzaban como fuegos fatuos bajo las tejas de un alejado rincón…”

 Además de “el sabueso” Lovecraft tiene algunas otras historias que beben de la veta del relato gótico y que sin duda quedan como pequeñas joyas del género, como lo son, El extraño, Las ratas en las paredes, o Los amados muertos, solo por mencionar a los mejores. Es ineludible la importancia de este escritor en las nuevas obras de terror dentro de la literatura y del arte en general, sin embargo, me parece notable resaltar y reseñar su primera época literaria, aquella plagada de tumbas, esqueletos, murciélagos, aquella donde se encontraba, entre cadáveres.