¿Es Ciencia Ficción la literatura de Lovecraft?

Edén Ulises Martínez

Algo que le puede suceder al lector que se acerca a Lovecraft por primera vez es el descubrimiento del término horror cósmico. Cuando me tocó escucharlo a mí, no pude evitar sentirme tonto e ignorante por no saberlo de antemano, y lo adopté sin hacerme muchas preguntas ni poner en discusión su significado. Aun así, cada vez que lo oía nombrar o lo leía en algún prólogo o solapa, se me formaba una breve sensación de incomodidad. Horror cósmico, horror cósmico. Es fácil, ¿no?, una convención, una simple etiqueta conceptual que no me tenía que tomar muy en serio.

Después me di cuenta de que mi incomodidad no tenía nada que ver con el enunciado horror cósmico, sino con que a mí me parecía suficiente nombrar al trabajo de Lovecraft como Ciencia Ficción después de leer El caso de Charles Dexter Ward, El color que cayó del espacio y Las montañas de la locura. Estaba pues, sin darme cuenta, utilizando el término Ciencia Ficción de una manera muy superficial y pueril. Por esto fui refutado varias veces y a partir de allí comencé a investigar para responderme la siguiente pregunta: ¿Se le puede llamar Ciencia Ficción a la literatura de Lovecraft? O más bien, ¿el hecho de que sus relatos tengan elementos de Ciencia Ficción es suficiente para decir que lo es?

¿Qué es entonces la Ciencia Ficción? En su página web, el Gunn Center for the Study of Science Fiction de la Universidad de Kansas menciona que la Ciencia Ficción es, entre otras cosas: La literatura de la especie humana enfrentándose al cambio, ya sea por descubrimientos científicos, innovaciones tecnológicas, o también por alteraciones naturales y sociales. También es la literatura de la filosofía, se hace preguntas sobre posibles escenarios. Es especulativa: ¿Qué pasaría si…? A menudo es epistemológica, ontológica, metafísica o cosmológica. Está incluso a veces más interesada en explorar ideas que en desarrollar la trama o los personajes, si el andamiaje que soporta al texto es suficientemente poderoso como para sustentar su discurso.[i]

Otra cosa: la Ciencia Ficción tiene que tener ciencia. Cualquiera que sea el tema que se relate o la idea que se especule, tiene que fundamentar su verosimilitud en el ramo específico en que se desenvuelva, ya esté dentro de las ciencias físicas, las naturales, las sociales o históricas. Esto significa que puede construirse una historia especulando sobre algún cambió social radical explicado con alguna teoría antropológica, que no necesariamente implique el manejo y utilización de términos físicos, químicos o tecnológicos, y que siga siendo científicamente coherente.

Dejemos entonces el lugar común que nos hace creer que la Ciencia Ficción es solamente sobre experimentos científicos físico-químicos o biológicos y sagas espaciales o extraterrestres, aunque una buena parte de ésta (y una muy buena) sí se dedique a ello.

Partiendo de aquí, creo que la mayoría de ustedes estarán de acuerdo con que algunos relatos de Lovecraft son Ciencia Ficción y algunos no. Para saber cuáles, ayudaría añadirle a todo lo anterior un truco que me contó un escritor en cierto taller literario: Si cambias todos los elementos y argumentos científicos del texto por elementos y argumentos mágicos, y aun así la trama sigue funcionando, entonces no es Ciencia Ficción. ¿Qué relatos pasarían la prueba?

[i]Algo parecido dice Christopher McKitterick en The Literature of Change, su introducción para el Especial Internacional de Ciencia Ficción publicado por World Literature Today: “En el más estricto sentido etimológico, (la Ciencia Ficción) es la literatura acerca del descubrimiento científico o el cambio tecnológico, pero esa definición limita el campo y falla al blanco. Seguramente muchos trabajos de Ciencia Ficción son sobre esas cosas, pero la palabra “cambio” contiene la verdadera esencia. Muchos de los estudiosos de la Ciencia Ficción prefieren el término ficción especulativa, porque más importante que la ciencia es la especulación.”