El Bosco: un poema de Rafael Alberti

The Fiction Review

La imagen de la edición de Octubre de The Fiction Review está basada en Hyeronimus Bosch (1450-1516), y no solo porque su obra pictórica nos recuerde miles de horrores y muchos le asignen un dialogo con el inconsciente y la perdida de la razón, sino porque nos evoca vida , la locura de vivir. ¿Quiénes de aquellos que conocen sus retablos serían capaces de afirmar que no hierven y hormiguean de vida?

El poeta español Rafael Alberti, igual de impresionado e inquietado que nosotros y Felipe II por la obra de el Bosco, le escribió un poema al Jardín de las Delicias. Dicen que mejor descripción del cuadro no hay, y que si Alberti hubiera hecho su poema en el siglo XVI, seguramente el Bosco le hacía honores pintando el Jardín en el XX.

Nosotros les traemos el poema de Alberti, como un homenaje a ambos.

 

El Bosco
Por Rafael Alberti

El diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
pernicolimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquicojonea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.

Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.

Mandroque, mandroque,
diablo palitroque.

¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
un burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.

Verijo, verijo,
diablo garavijo.

¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie el manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano.)

Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.

El diablo liebre,
tiebre,
sítiebre
notiebre,
sipilitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.

Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escobas perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.

Predica, predica,
diablo pilindrica.

Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.

Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.

El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro,
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.

Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.