La locura: expresión de la cultura del disparate

Nota del Editor

La locura ha sido, si no el engranaje que mueve al mundo, por lo menos uno de los escenarios de escape de la imaginación humana. A lo largo de la historia ha cambiado su significación así como la manera en que es entendida por las sociedades que ejercen el poder de definir los límites de su interpretación. Las diferentes lecturas que el tiempo le otorga al loco nos hablan también de la estructura de las instituciones, que separan y confinan a los individuos que son distintos, dándoles a todos el mismo ambiguo mote.

Hay locos mentecatos, locos entreverados, idiotas locos y locos graciosos. La locura es la falta de razón, es también la tontería, el desvarío, el delium tremens, pero ha sido sobre todo lo diferente, lo que no alcanzamos a comprender, lo que se nos escapa del entendimiento: la otredad. Confiados ciega y estúpidamente como lo estamos de las instituciones del hombre, exiliamos a los distintos y burlonamente los calificamos de locos.

Pero también existe otra locura, contradictoriamente más peligrosa y enfermiza por el buen juicio que a algunos les parece que tiene: lo atroz, lo cruel, la locura civilizada, la de los excesos y de la violencia, la locura de la inhumanidad.

Este mes de Octubre en The Fiction Review tratamos de abordar todos estos desvaríos, y le dedicamos nuestra segunda edición a la insensatez: en la sección de reseñas le damos la bienvenida a dos colaboradores, Arturo Sifuentes nos hablará de Sumisión, el último libro de Michel Houellebecq, Francisco Ortiz nos regresará quinientos años para comentar el Stultitiae Laudus de Erasmo de Rotterdam y Pepe Galarza Tejada estará de vuelta con su reseña de Moscas, de Bernardo Esquinca. El espacio de análisis crece, los estultos vuelven con Sabrina Bonanomi, Miguel Ángel Díaz trae la música al Review, y Edén Ulises Martínez enderezara entuertos con la locura del Quijote. Luis Santiago Rubín de Celis prueba suerte hablando de cine con  el Club de la Pelea,  y Alejandro Galván nos trae otra de sus compilaciones analizadas. Siempre es hora de volverse loco y verde, esto nos lo recuerda Armando Martínez, único dictador del apartado de comics. Para finalizar, nos da mucho gusto destapar el champagne e inaugurar la sección de videojuegos, Ricardo Fabián Iracheta Santillana se une al equipo con su reseña de Outlast, e Ignacio Gómez Vargas contribuye con la suya sobre American McGee’s Alice. 

Nuevamente, gracias.