Moscas: de Bernardo Esquinca

Por  José Antonio Galarza Tejada

Esquinca, Bernardo (2011) “demonia” editorial almadia, México.

Bernardo Esquinca es un Joven escritor Mexicano, que poco a poco se ha hecho un lugar en la narrativa contemporánea. Pese a su corta edad, cuenta con una importante experiencia dentro de la novela y el cuento corto, la cual le ha valido consolidarse como uno de los escritores más influyentes de la novela negra y del relato de terror actualmente en nuestro país. Algunas de sus obras más importantes, las cuales recomiendo ampliamente, son sus antologías de cuentos “mar negro”, “demonia”  “los niños de paja”, sus novelas “carne de ataúd” y “la octava plaga”, además de su trabajo como antologador en “Ciudad fantasma. Relato fantástico de la Ciudad de México (XIX-XXI)”.

Moscas, relato perteneciente a la antología “demonia”, es sin duda uno de los más inquietantes, su trama se ha quedado dando vueltas en mi cabeza, aleteando de arriba abajo por entre mi cabello, infectando mis pensamientos. Su brevedad y contundencia tal como la vida de la mosca es su más grande fortaleza, la instantánea manera de relatar la historia de un hombre y su fascinación y odio por las moscas deja un huevecillo, una incipiente larva en quienes hemos sido afortunados de leerlo.

El hombre, único personaje principal del relato, habla en primera persona al lector, quien representa al psiquiatra que escucha su increíble historia. El relato está dividido en “cintas o grabaciones” que fungen como pequeños capítulos, y desde el inicio sabemos, que quien se comunica con nosotros a través de tinta y papel es un ser desequilibrado mentalmente. Este peculiar hombre relata cómo surge y se va desarrollando la fascinación que tiene por matar moscas, al punto de considerarlo un deporte, una ceremoniosa actividad que realiza cada viernes al volver de su trabajo. Esta actividad surge del odio que profesa por ellas, y del peligro inminente que según él cree, representan para la humanidad. Según el relato, las moscas son sin duda seres infames, que se reproducen en la mierda de las ciudades, que transmiten enfermedades y que pueden matar a miles de personas por medio de sus infecciones: “Fieles siervas de las brujas son utilizadas para espiar a sus enemigos, son consideradas la vanguardia de las legiones infernales”.

Bernardo Esquina va arrojando pequeños destellos de su genial ingenio con frases que  perfilan un ambiente opresivo en el relato del sujeto con esta peculiar fobia/filia:

“Adoro los silencios incomodos, ¿usted no doctor? Todo lo que implican. Llenan el vacío con la fuerza de las palabras no dichas, porque lo que no se dice es más inquietante”

El desenlace del relato llega a extremos insospechados, la locura del personaje principal se dispara en una acción no del todo clara pero propuesta sutilmente por la habilidad narrativa de Esquinca. Este final será sin duda la guinda en el pastel de una trama llena de inquietantes pasajes así como de pequeños momentos de humor negro, que sin duda vale la pena leer.

“cuando barro la alfombra negra de cadáveres, el mundo me parece un lugar mejor y lleno de posibilidades (…) imagine, un millón de moscas y un solo hombre en el centro del espectáculo. ¿Acaso no soy un hombre afortunado?…”