The Elder Scrolls IV:Las Islas Temblantes

The Elder Scrolls IV Shivering Isles

Luis Santiago Rubín de Celis

I used to be a dog. I got better. Not a better dog mind you, I’m a terrible dog now.

En 2007 el aclamado juego de rol The Elder Scrolls IV: Oblivion, recibió una expansión en forma de contenido descargable llamada “The Shivering Isles”. Para los que nunca hayan escuchado del juego, The Elder Scrolls (Serie a la cual pertenece el popular juego Skyrim) es una serie de videojuegos que se desarrollan en un mundo de fantasía medieval donde existe la magia y los dioses (y demonios) interactúan con las personas regularmente.

En The Shivering Isles el protagonista es enviado al plano existencial (El reino) del Dios de la Locura, Sheogorath, un lugar cuyos paisajes son una mezcla entre el País de las Maravillas y la estética lovecraftiana (que tiene montañas salidas de un paisaje de Roerich, pues). Sheogorath reina desde la ciudad capital ayudado de sus vasallos el Duque de la Manía y la Duquesa de la Demencia. El jugador se convierte en sirviente de Sheogorath, quien lo utiliza para investigar varios problemas que están sucediendo en sus islas.

Todos los habitantes de las Islas Temblantes están locos por supuesto, todos sufren de diversos trastornos, ya sea paranoia, manía, esquizofrenia o cualquier otro desorden imaginable. Todos lo saben también, lo que convierte esta expansión en una de las experiencias más divertidas y memorables que se pueden encontrar en un videojuego.

La sociedad de las Islas Temblantes está dividida en el Ducado de Manía y el Ducado de Demencia. Manía es hogar de artistas, soñadores y eufóricos. Demencia es el hogar de los paranoicos, hipocondriacos y depresivos. Esto no quiere decir que un lugar sea más seguro que el otro, en ambos abundan los homicidas y ladrones, pero la sociedad es un reflejo de los diferentes aspectos de la mente de su creador, el Dios Loco Sheogorath.

El conflicto de esta historia surge cuando poco después de que el jugador llega a las islas, da inicio La Marcha Gris (The Greymarch), una cruzada contra las Islas Temblantes liderada por el Dios del Orden, quien desprecia todo lo que representa el Dios de la Locura.

Uno de los momentos más memorables de esta expansión es cuando uno debe despojar al Duque de Manía o a la Duquesa de Demencia de su título por petición de Sheogorath. Para poder hacerlo no son suficientes los medios tradicionales de un coup d’etat, sino que deben respetarse los rituales tradicionales de coronación. En el caso de Manía, hacer que el Duque actual consuma una sobredosis de una potente droga que hará que su corazón explote. Una vez realizado esto el aspirante a Duque deberá obtener la sangre de su predecesor y ofrecerla al altar de Arden-Sul, un antiguo profeta de las Islas. Mientras que en el caso de Demencia, se le debe arrancar el corazón a la Duquesa actual y a su vez ofrecerlo a Arden-Sul.

Elementos como estos son los que convierten la experiencia de The Shivering Isles en algo único e incluso un poco perturbador. Desde personajes memorables como el enorme Orco Herrero que está convencido de que en realidad es una niña pequeña y Haskill, el mayordomo de Sheogorath que es el único hombre cuerdo en las islas y no se cansará de hacer comentarios sarcásticos a costa del jugador, hasta las misiones únicas, como torturar a un grupo de aventureros hasta que se vuelvan locos o explorar una cueva a la que solo se puede acceder tras consumir un alucinógeno. The Shivering Isles más que una expansión podría ser considerado su propio juego independiente y único.

Más allá de los aspectos del juego en sí mismo, un elemento interesante de esta expansión es su representación de los habitantes de Las Islas Temblantes, es decir, los locos. Hablando en términos muy generales, los personajes que sufren de algún trastorno o peculiaridad mental en la mayoría de los medios son representados como muy peligrosos o totalmente inofensivos, con su trastorno siendo meramente una inconveniencia que es usada humorísticamente o dramatizada cuando le es conveniente a la historia. Pocas obras realmente se toman la molestia de explorar lo que representa la locura, The Shivering Isles logra capturar cómo funcionaría una sociedad donde sus habitantes son disfuncionales en su totalidad, como un manicomio donde los pacientes fueran también quienes administraran el lugar. Logra pasar de lo jocoso a lo verdaderamente macabro realmente rápido y de igual manera regresa a lo divertido.

La corte decadente del Dios Loco sirve como un recordatorio de lo frágil que es la mente, y como advertencia de las consecuencias que una psique desequilibrada puede causar, lo que nos lleva al siguiente punto: Las Islas Temblantes son lo que son no porque sean el reino del Dios de la Locura, sino porque Sheogorath es el Dios Loco, es una diferencia sutil pero importante, ya que en el mundo de The Elder Scrolls el plano existencial de una deidad es la deidad en sí misma hasta cierto punto, un reflejo de lo que son realmente. Una pregunta interesante entonces es: ¿Son las Islas Temblantes un ejemplo de una sociedad de locos? ¿O es más bien como un loco ve a la sociedad?