Una distopía no reconocida: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago

Saramago, José (2001) Ensayo sobre la ceguera. México, Editorial Alfaguara

Por: José Antonio Galarza Tejada

Ensayo sobre la ceguera es una novela del premio nobel José Saramago creada en 1995. Quizás la más icónica de las más de 15 que publicó y en las cuales supo construir un estilo auténtico y bien distinguido en sus fructíferos años de escritor.  La novela plantea un mundo en el que se cierne  una catástrofe, una epidemia extremadamente contagiosa que se presenta en la sociedad, produciendo una ceguera blanca que hará que las autoridades de la ciudad anónima tomen medidas extremas. Las personas contagiadas terminan en campos de reclusión donde tienen que organizarse y aprender a sobrevivir sin el sentido de orientación más preciado.

Esta es una distopía ambientada en la época actual donde se observa una reorganización social total de las personas y de las normas y valores morales que imperan. Sale pues del molde más común de la novela distópica futurista en donde se inscriben las célebres “Un mundo feliz” de Huxley y “Fahrenheit 451” de  Bradbury (del cual personalmente prefiero sus medianamente valorados relatos de terror), o donde también se posicionan casi la mayoría de las novelas de la nueva ola de la distopía juvenil, planeadas para sus posteriores adaptaciones al cine.

En la novela de Saramago los ciegos se dan cuenta que tienen que instaurar ciertas normas internas para poder mantener el orden ya que se hace conflictivo poder realizar las necesidades más básicas como comer, dormir u orinar. Dentro del manicomio (donde son encerrados y tratados como despojos de la humanidad y peligros de la sociedad) varios bandos se crean y se posicionan en contra de la autoridad emergente, una mujer que es la única sin ser contagiada por el “mal blanco”. Ella puede ver perfectamente y se extraña de que no haya sido contagiada, sin embargo dice estar ciega y  aceptó ser trasladada a cautiverio para acompañar a su marido, quien irónicamente, es oculista de profesión. La mujer tiene que fingir la ceguera, para no ser descubierta por las decenas de personas que comienzan a habitar cuartos cada vez menos espaciosos para poder tener privacidad.  A través de sus ojos vemos la gradual descomposición de las normas sociales que llevan a cabo los ciegos quienes con la limitación que viven comienzan a liberarse de ciertas ataduras morales, teniendo la sensación de poder actuar sin ser observados.

El relato llega a impactar por las ingeniosas formas en que se quedan ciegas las personas, y sus consecuentes preocupaciones ante tal hecho, como por ejemplo, la chica de las gafas negras quien pierde la cabeza, la orientación y la visión en un orgasmo.

Trecientos doce era el número que la esperaba, es aquí, llamó discretamente a la puerta, diez minutos después estaba ya desnuda, a los quince gemía, a los dieciocho susurraba palabras de amor que ya no tenía necesidad de fingir, a los veinte empezaba a perder la cabeza, a los veintiuno sintió que su cuerpo se desquiciaba de placer, a los veintidós grito, ahora, ahora, y cuando recuperó la conciencia, dijo, agotada y feliz, aún lo veo todo blanco. (Saramago, 2001: 41)

Además de la ágil y peculiar prosa de Saramago, en la que los puntos y las pausas escasean, el autor logra crear un ambiente de tensión en las descripciones sobre el comportamiento de niños, mujeres y hombres ciegos quienes empiezan a comprender que tienen que utilizar su cuerpo de forma distinta para sobrevivir.  Por medio de la protagonista del libro, el lector comprenderá y sentirá la especie de voyeurismo que vive, al ser la única que puede seguirle el rastro a cualquier individuo de esta nueva y artificial  micro-sociedad.