Jugar a Tolkien: Los videojuegos del Señor de los Anillos que marcaron mi infancia y adolescencia

Por Ricardo Fabián Iracheta Santillana

Pocas franquicias literarias han inspirado tanto material y en tantos medios diferentes como The Lord Of The Rings (LOTR). Esto debido a la amplitud de la obra de Tolkien, quien creó un universo entero, desde su geografía hasta los lenguajes hablados por sus personajes y su forma de escritura, desde su génesis hasta su juicio final. Es por esto que su legendarium ha inspirado recopilaciones, asociaciones, estudios, películas y por supuesto videojuegos.

Recuerdo la primera vez que vi LOTR, tenía quizás unos doce años y fue en VHS. Al principio no me atrajo mucho la película, pero bastó quedarme para al final quedar encantado, y no solo encantado, si no marcado de por vida. Después, leí los libros una y otra vez, pasando de la trilogía de LOTR a los demás ubicados en el mismo universo, como The Hobbit y The Silmarillion. Por supuesto los videojuegos también fueron parte de ese frenesí.

Hay una cantidad de juegos impresionante que cuenta con elementos de LOTR, muchos son adaptaciones de las películas, otros solo toman prestadas las ubicaciones y a los personajes, algunos otros se toman algunas libertades creativas con los eventos de la trilogía y una minoría presenta una historia nueva ubicada en el mismo universo.

Siendo tantos los videojuegos que hay acerca de esta franquicia, no podría limitarme a escribir solo acerca de uno, así que escogí cuatro que por una u otra razón me parecen dignos de ser mencionados.

The Lord Of The Rings: The Battle for Middle-Earth

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Los combates eran muy parecidos a los de las películas

Si hay algo que llamó la atención de las adaptaciones fílmicas de esta franquicia fue la dimensión de las batallas que presentaba. Nunca antes se había visto en el cine una que tuviera tal proporción como la del Abismo de Helm en The Two Towers. Recuerdo haber intentado recrear una y otra vez esta batalla en mi vieja copia de Age Of Empires II (porque no tenía dinero para el Age Of Mythology). En el editor de escenarios ponía todos los soldados posibles, unos precipicios y unas murallas. Después de eso mandaba a que los “orcos” (que solo eran humanos con armaduras color gris porque no había negro) se estrellaran contra los muros, y en determinado momento, hacía que mi caballería, convenientemente posesionada fuera de las murallas, llegara a salvar al resto de mis soldados. Desde luego esto no era tan gratificante como yo esperaba, ya que las espadas de mis “orcos” no hacían ni mella en las murallas y a pesar de sus números mis arqueros los eliminaban, por tanto, mis caballos en vez de llegar a salvar el día solo llegaban a limpiar lo que quedaba.

Todo cambió cuando salió The Battle for Middle-Earth. Allí, los orcos eran orcos y los caballos de verdad los derribaban, imitando casi exactamente el efecto de las películas. Había trolls y elfos, enanos y magos, podías controlar a Gandalf y por supuesto también a Sauron. Una carga de los Rohirrim de verdad lanzaba a los orcos por los cielos y los trolls se enojaban y arrancaban árboles que después usaban para golear a los demás. Las unidades no se formaban en un cuadrado perfecto, sino que marchaban verosímilmente organizadas, había ents, los muertos, hobbits y Balrogs… Sí, Balrogs.

Si bien el juego no daba muchas libertades a la hora de construir edificios, lo compensaba con el nivel de detalle que tenían las estructuras y las unidades. Estas últimas podían cambiar dependiendo de la situación, un ent en llamas correría a buscar agua para apagarse sin que uno se lo ordenara, y la desesperación de estar quemándose se reflejaba en sus movimientos. Un soldado solitario superado en número por sus enemigos no atacaría sin sentido si no que mostraría su miedo temblando.

Lo mejor de este juego era observar batallas campales con un gran número de unidades y sentir de verdad lo épico que prometían las situaciones vistas en la trilogía. En definitiva, este juego transmitía la emoción de los enfrentamientos de las películas y lo ponía bajo tu control.

The Lord Of The Rings: The Third Age

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Aunque al comienzo es aburrido, el combate por turnos te envuelve con el tiempo.

Este juego salió para Gamecube. En aquel entonces, el uso de internet no era tan generalizado como ahora, por lo que para poder saber algo de algún videojuego tenías de dos, ver algún comercial por la TV o acudir a revistas especializadas (como Club Nintendo). Pero no siempre estaba la información que querías, porque las páginas de una revista física son limitadas, al contrario de una revista virtual (como The Fiction Review).

Como se habrán dado cuenta, soy un fanático de la saga de Tolkien y en ese tiempo daba lo que fuera por un poco más de ese fantástico mundo. En algún número de Club Nintendo leí acerca de The Third Age, me decidí a obtener el juego y este se convirtió en mi regalo de navidad, pero cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que era un juego de rol, a los que no estaba acostumbrado y, más allá de eso, tenía una dinámica de combate por turnos. ¿Por turnos? ¿De qué demonios se trataba? ¿Por qué no podía dar espadazos por todos lados? ¿Ni si quiera podía saltar? Fue tal mi indignación que dejé de jugarlo hasta que no tuve otra opción. Por un tiempo lo evité, pero siempre estuvo en mi mente la idea de no haberlo terminado. Fue tanta la molestia que con el tiempo me decidí a jugarlo de nuevo y… en realidad era bueno.

The Third Age te presenta la historia de Berethor, un guardia de Minas Tirith que va a Rivendell en busca de Boromir, sin embargo, llega tarde y se embarca en una misión para dar con él. Durante la historia del juego, estaremos en muchas locaciones de la película y pelearemos contra muchos enemigos de la película, como el Balrog de las minas de Moria e incluso contra el ojo de Sauron. La historia y los personajes son… malos en realidad. La storyline no tiene mucho sentido e incluso a mis catorce años me pude dar cuenta de que los escritores quisieron emular la original en cada detalle, incluyendo a los personajes. Cada uno de los cuales es una mala copia de los de la Comunidad del Anillo.

Los aciertos del juego radican en su gameplay. Subir de nivel a tus personajes, desbloquear nuevas habilidades, conseguir nuevas armas y mejores armaduras que no solo cambiaban los status si no que modificaban tu apariencia en el juego y en los pasajes cinemáticos; enemigos variados, peleas retadoras y jefes que podían mantenerte pegado al control por un buen rato. Al ir avanzando en el juego desbloqueabas la modalidad Evil Mode que te permitía jugar las mismas batallas, pero del lado de los malos, lo cual alargaba las horas de juego bastante y le añadía un giro bastante fresco. Al terminar las escenas del Evil Mode, ganabas mejoras para tus héroes, que te ayudaban en la historia principal. Los gráficos eran muy buenos para la época, y esto añadido a la banda sonora de la película lo hacían un muy buen juego con muchísimo contenido, tanto era así, que la caja contenía no uno, sino dos mini discs. A pesar de su débil historia The Third Age fue entrañable para mí y lo recomendaría sin dudarlo.

The Lord Of The Rings: The Return Of The King (GBA)

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La jugabilidad hacía que te olvidaras de los gráficos, aunque para GBA estaban bien.

Como ya dije antes, pocas franquicias han inspirado tanto material como LOTR, y cada una de las películas contaba con videojuegos “oficiales”. La última entrega de la trilogía original no fue la excepción y fue tan aclamada que tuvo una adaptación para cada plataforma en ese tiempo. Las consolas de sobremesa de esa generación (Gamecube, PlayStation 2, Xbox) tuvieron su versión del juego e incluso la portátil también. Voy a enfocarme en esta última no porque la de sobremesa haya sido mala, sino porque que le tengo un mayor cariño, ambas versiones las jugué hasta el hartazgo sin embargo siempre hubo un lugar especial para la portátil ¿Porque? Porque la podía llevar a todos lados conmigo y fue exactamente esto lo que hice.

La historia del juego sigue, con algunas libertades, la historia de la película. Se trata de cumplir objetivos sencillos como derrotar a un número de enemigos, activar cierto objeto, o simplemente llegar al siguiente checkpoint, estilo hack n’ slash con RPG.  No es una ciencia jugarlo pero te puede mantener atrapado por horas obteniendo ítems cada vez más fuertes y raros ya que cuenta con una enorme cantidad estos. En el apartado gráfico no hay mucho que decir, ya que no había mucho que hacer: son buenos para un juego de portátil, pero desde luego no son nada espectaculares. En resumen es un juego muy simple, pero con mucho valor de rejugabilidad, que es a fin de cuentas el objetivo de cualquier juego portátil.

The Lord Of The Rings: Online

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The Lord of the Rings Online era la perfecta oportunidad para explorar casi libremente los escenarios de Tolkien

Lo más importante de esta franquicia es su dimensión. Desde los libros se puede observar una profundidad sin paralelo, el universo en el que se desarrolla El Señor de los Anillos está lleno de detalles y es eso lo que lo hace tan especial. Al leer los libros no puedes evitar imaginar qué sería de verdad poder estar en las llanuras de Rohan, vivir en los salones de piedra de Minas Tirith o vacacionar en La Comarca. Cada uno de los videojuegos nutridos de este universo han intentado de alguna manera poder cumplir el sueño de muchas personas, pero, por la magnitud del mundo de Tolkien, esto es algo muy difícil.

LOTR: Online se propuso lograr esta tarea y lo consiguió… parcialmente. En el juego puedes utilizar distintas razas de la tierra media: hombres, hobbits, elfos o enanos, y cada una de estas tiene diferentes clases, entre ellas están: ladrón, sanador, guerrero, etcétera, lo cual nos brinda mucha variedad a la hora de jugar. En cuanto a la exploración… aunque puedes visitar muchísimos lugares de la Tierra Media, estos no se presentan como un mundo abierto, por lo que tienes que viajar entre cada uno de estos, algo comprensible considerando la magnitud de los mapas, sin embargo es algo que no termina de convencerme. Los escenarios están “congelados” en el tiempo, es decir, si viajas a Rivendell será febrero y si te transportas a Minas Tirith será agosto, pero si regresas a Rivendell será febrero nuevamente.

LOTR: Online te permite echarle un vistazo a la Tierra Media y es sumamente recomendable, pero, creo que aún hay un nicho destinado a un videojuego que llene esas expectativas, algo como The Elder Scrolls: Middle-earth. Aunque poco probable, es algo que sería bienvenido en la comunidad gamer.

La historia de El Señor de los Anillos ha sido recorrida una y otra vez, muchos de sus admiradores la conocen de memoria, lo que hace falta es explorar los detalles que forman parte de ese mundo, pues es en las pequeñas cosas en donde habita la verdadera magia de Tolkien y de esas pequeñas cosas están hechos estos videojuegos.