Homenaje a Roberto Arlt: de Ricardo Piglia

Por Francisco Velázquez

A Ricardo Piglia no le alcanzó el tiempo para ver publicado su último libro, Un día en la vida, el tercer volumen de Los diarios de Emilio Renzi, obra cumbre donde rescata sus diarios que escribió entre 1957 y 2015. En el primer tomo, Años de formación, que cubre los años de 1957 a 1967, podemos conocer las etapas del proceso creativo que experimentó mientras escribía Jaulario, su primer libro de cuentos que después se convertiría en La invasión. En el segundo tomo, Los años felices, que recorre el periodo de 1968 a 1975, Piglia escribe [1]Homenaje a Roberto Arlt, un texto donde se cruzan hechos reales e imaginarios con datos biográficos que se mezclan con otros datos ficticios.

En Homenaje a Roberto Arlt, un narrador-protagonista que está buscando material inédito de Roberto Arlt para una edición de homenaje por los treinta años de su muerte, encuentra un relato sin publicar llamado Luba, que el autor de El juguete rabioso escribió entre el 25 de marzo y el 6 de abril de 1942. En la primera parte de la historia el narrador relata el hallazgo que obtuvo. En la segunda está reproducido el cuento propiamente dicho de Arlt. El narrador-protagonista llamado Ricardo Piglia nos explica que Andrés Martina, un hombre que le rentaba a Arlt un laboratorio donde hacía experimentos, le entrega un manuscrito en el que Arlt escribió casi diariamente durante marzo de 1942. Ahí se encuentran unos apuntes para una novela, notas técnicas, anotaciones sobre literatura y una lista de libros que Arlt leyó en esos días o pensaba leer. Aunque el manuscrito está numerado del 1 al 80, le han sido arrancadas las páginas 41 a la 77.

En el cuaderno también hay una carta escrita a máquina que Arlt recibió en esos días de parte de un tal Saúl Kostia. Esa carta era la respuesta a otra que Arlt le escribió a esa persona el 12 de abril de 1942. En el texto Arlt escribe: “[…] te mando el borrador de un relato que estuve escribiendo (primero lo pensé para el teatro). Es un asunto con los anarquistas. Fíjate qué te parece y cuando vaya a verte hablamos […]”. Con esta información el narrador descubre que hay un cuento inédito de Arlt. Esto lo lleva a conocer a Kostia, el amigo que recibió ese cuento. Después de un encuentro con él, el narrador piensa que Kostia pretende ocultar el relato. Luego de unos días Kostia le entrega el cuento por cuarenta mil pesos. El narrador le pregunta por el texto original, pero Kostia le dice que si no le interesa no se lo entrega. Kostia se arrepiente y le exige al narrador que le devuelva el cuento. Como éste se niega porque ya estaba preparando su edición, Kostia le manda en una carta un recorte del periódico El Mundo, ahí está publicado el cuento de Arlt con el nombre de Kostia bajo el título de Nombre falso: Luba. “Escúcheme, Max –había escrito en el margen con una letra de insecto que imitaba torpemente la letra de Arlt-, le debo veinte mil (me gasté otros diez). Digamos que son las desventajas de su profesión. Suyo. Kostia”.

Homenaje a Roberto Arlt reúne los elementos y recursos característicos en la obra de Piglia: el plagio y la falsificación, que suponen la apropiación de algo originalmente ajeno, como Luba, el cuento inédito de Roberto Arlt que encuentra el narrador llamado Ricardo Piglia, el cual no es sino un plagio del cuento Las tinieblas, del escritor ruso Leónidas Andreiev, que Piglia-autor lo adjudica como un plagio hecho por Roberto Arlt, según se menciona en Los años felices, en una nota que hay en la página 386, correspondiente a febrero de 1975.

Miércoles 19 de febrero

Terminé un primer borrador del “Homenaje a Roberto Arlt”. El enigma de Kostia es que Arlt, apurado de dinero, reescribe un cuento de Andreiev. Pero el narrador no lo sabe.

Entre los autores que han estudiado la obra de Piglia, Jorge Fornet dice que en realidad Homenaje a Roberto Arlt trata de dos ficciones. “Así, un texto en que se teoriza sobre el papel de la falsificación y del plagio en la literatura se convierte a su vez, en la práctica, en un plagio y en una falsificación múltiple de citas y hechos”, explica. Para la creación de Luba, donde un hombre se esconde de la policía en el cuarto de una prostituta, Piglia tuvo que encontrar los rasgos comunes en la narrativa de Arlt y en la de Andreiev. “Luba omite las historias del primer y último capítulos del original, comienza donde lo hace el segundo capítulo de Las tinieblas y se detiene en el penúltimo para dar un vuelco al final. Aunque con diferencias, la historia es casi la misma y hay larguísimos pasajes que son iguales a la traducción española”, señala Jorge Fornet.

En el mismo texto se encuentran algunas pistas que evidencian su condición de plagio. Por ejemplo, en el epígrafe que viene en el libro donde está incluido Homenaje a Roberto Arlt: Sólo se tiene lo que realmente no se ha tenido. Piglia atribuye la frase a Roberto Arlt, sin embargo, ésta pertenece a Jorge Luis Borges: Nadie pierde (repites vanamente) / sino lo que no tiene y no ha tenido/ nunca, pero no basta ser valiente, dice la segunda estrofa de 1964, poema que Borges incluyó en su libro El otro, el mismo.  Otra clave está en el nombre de los libros que Roberto Arlt registró en el cuaderno que encuentra el narrador, como se lee en la página 125 de Nombre falso, editado por Anagrama en 2002: “Mecánica cuántica de O. Asendorf. Química orgánica de L. Panuzio. Manual de economía política de N. Bujarin. Recuerdos de Lenin de M. Gorki. Bouvard y Péuchet de G. Flaubert. Las tinieblas de L. Andreiev […]”. Una pista más se encuentra casi al final del libro, cuando Andrés Martina le entrega al narrador una caja que contiene las hojas que le faltaban al manuscrito, que es donde estaba escrito el cuento de Luba. Leemos en la página 155: “Era una caja de metal, una de esas cajas que se usan para guardar dinero. Adentro encontré la explicación, el motivo, que había decidido a Kostia a publicar el relato de Arlt con su nombre. En medio del polvo y pegoteados en una sustancia gomosa que parecía caucho líquido, había tres billetes de un peso; varias muestras del tejido de las medias engomadas; un ejemplar de Las tinieblas de Andreiev […], un montón de hojas manuscritas, numeradas del 41 al 75 y abrochadas con un alfiler: eran las páginas que faltaban en el manuscrito. Escrito con tinta, borroso, estaba el original (inconcluso) de Luba”. Una última clave se encuentra en el título de ese cuento. Luba es el nombre de la prostituta que aparece en el cuento de Las tinieblas de Andreiev. Kostia publicó ese relato con el nombre de Nombre falso: Luba porque en el cuento de Roberto Arlt, Luba utiliza un nombre falso, pues se llama Beatriz Sánchez.

En la historia también se encuentran indicios que hacen suponer que Kostia plagiara el cuento que a su vez Arlt plagio de Andreiev, como se lee en la página 140, cuando Kostia le advierte al narrador: “Lea El escritor fracasado: eso es lo mejor que Roberto Arlt escribió durante toda su vida. La historia de un tipo que no puede escribir nada original, que roba sin darse cuenta: así son todos los escritores en este país, así es la literatura acá. Todo falso, falsificaciones de falsificaciones. El tipo que no puede escribir si no copia, si no falsifica, si no roba: ahí tiene un retrato del escritor argentino”. Y también en las páginas 141 y 142, donde Kostia dice: “se escribe desde donde se puede leer”; “Así que anda husmeando papelitos del loco. Me imagino. Sabe una cosa, le voy a confesar algo: yo de haber sido Max Brod hubiera publicado El castillo con mi nombre”. Con esto sabemos que Kostia publicó el cuento con su nombre para proteger a Arlt de plagio. Lo que provoca la confusión en ese cruce extraño entre ficción y realidad, es que el narrador se reserva el secreto del cuento y lo publica como un inédito arltiano.

En Homenaje a Roberto Arlt se encuentran citas reales y falsas, como la que viene en la página 127 donde Onetti alude al personaje de Kostia, la cual es cierta, pero lo que se oculta, detalla Jorge Fornet, es que el Kostia al que se refiere Onetti es un pseudónimo de Italo Constantini (un amigo de Onetti que le presenta a Arlt) y no, como se hace creer, el apellido de un tal Saúl Kostia, personaje creado por Piglia-autor.

Para entender la estructura de Homenaje a Roberto Arlt debemos recordar lo que mencionaba Piglia en el sentido de que un cuento siempre cuenta dos historias, una superficial y otra profunda, contadas de manera distinta. Dice Piglia en Tesis sobre el cuento que el efecto de sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie, “un relato visible esconde un relato secreto, narrado de un modo elíptico y fragmentario. Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción”. Esta idea se vincula con la estructura del genero policial, donde el autor, señala Piglia, representa a un delincuente que borra sus huellas y cifra sus crímenes perseguido por el lector, que en cierta forma siempre es un detective que persigue sobre la superficie de los textos, la huella y los rastros que permiten descifrar el enigma. Si a esto le sumamos el hibrido que hay entre ficción y realidad, en Homenaje a Roberto Arlt, dice Jorge Fornet, la realidad es falsificada para obtener una realidad inédita, es decir, una ficción donde Arlt plagia a Andreiev, Kostia plagia a Arlt, y Piglia narrador plagia a Kostia al publicar el cuento ocultando que se trata de una falsificación. Todo este juego dentro de la ficción creada por Piglia-autor.

La muerte de Ricardo Emilio Piglia Renzi es una lamentable pérdida para las letras hispánicas. Debido a la esclerosis lateral amiotrófica que padecía, enfermedad degenerativa que destruye las neuronas que dan movilidad al cuerpo, pero no las habilidades cognitivas e intelectuales, Piglia pasó sus últimos años sin poder leer. Durante ese tiempo trabajó con una asistente a quien le dictó la edición de sus diarios. Sobre la publicación de Un día en la vida, último volumen de Los diarios de Emilio Renzi, que cubre los años de 1976 a 2015, previsto para este año, su editor Jorge Herralde dice desconocer el estado en el que lo dejó el autor, aunque estima que el mismo ya estaba muy avanzado. Posteriormente saldrán otros dos libros inéditos que Ricardo Piglia ya había autorizado para su publicación póstuma. De alguna forma, Piglia sigue vivo.

[1] La primera edición de Homenaje a Roberto Arlt apareció en el libro Nombre falso, publicado en 1975 por la editorial siglo XXI. En 1988, con algunas modificaciones, apareció una segunda edición en el libro Prisión Perpetua, publicado por la editorial Sudamericana. Posteriormente, en 2002 aparece una edición de Nombre falso hecha por Anagrama, que fue la consultada para este artículo.