Cartas, Kerouac/Ginsberg

Jack Kerouac and Allen Ginsberg in 1959. Credito a John Cohen/Getty Images y NYT

Por Francisco Velázquez

En mayo de 1952 Jack Kerouac estaba viviendo, junto con William Burroughs, en un departamento de la calle Orizaba de la Ciudad de México. Desde ese lugar de la colonia Roma, Jack le mandó una carta a Allen Ginsberg para comentarle algo sobre el manuscrito de una novela. La correspondencia entre Jack y Allen había empezado en 1944. Las cartas eran el medio para intercambiar sus opiniones respecto a los libros que estaban escribiendo. Jack le dice a Allen en esa carta del 18 de mayo de 1952: “Sé que te gustará En el camino, por favor, léela entera, nadie la ha leído entera todavía. […] En el camino es pura inspiración… puedo afirmarlo ahora cuando miro atrás ese río de lenguaje. Es como el Ulises1 y debería enfocarse con la misma seriedad. […] ¿Quieres que te mande (tú eres ahora mi querido agente) algunos apuntes, etc.?, pues todo está en Camino…comprueba y extrae lo que te guste para publicarlo por separado, a mí me da igual, todo es bueno, todo es publicable… (excepto lo que salta a la vista). Puedes entresacar y recortar pequeños pasajes de cualquier parte […]”.

Allen había trabajado como publicista y periodista. Era común que Jack y otros escritores beat le enviaran manuscritos para que él los leyera y enviara a un editor. Luego de haber leído el manuscrito, un Allen brutalmente sincero le responde a Jack, en una carta del 12 de junio que envía desde Nueva York, lo que piensa de la novela: “No creo que así se publique nunca, es tan personal, está tan lleno de lenguaje sexual y de referencias mitológicas nuestras que no sé si algún editor le encontraría sentido, y al decir sentido me refiero a poder entender lo que le ocurre a tales y cuales personajes y dónde. […] Estoy sinceramente preocupado por el conjunto de la novela. Es una locura (pero no simplemente una locura inspirada), sino una locura incoherente. […] ¿Qué tratas de expresar? Leeré el libro otra vez, la semana que viene y te escribiré una carta de veinte páginas contándome mis reacciones por sección. Por hacer un análisis provisional: 1. No cuentas la historia de Neal. 2. Describes tus propias reacciones. 3. Mezclas la cronología y resulta difícil saber qué ocurre cuándo. […] Creo que el libro es genial pero desquiciado en el peor sentido de la palabra, y para que cuaje estéticamente y sea publicable hay que darle coherencia, hay que reconstruirlo. No creo que nadie, New Directions, Europa, lo publique tal como está. No lo publicarían, no. […] En el camino alcanza a duras penas su objetivo que es que signifique algo para otros (o para mí, que conozco el argumento), es rescatable. Quiero decir que necesita rescatarse”.

Jack aún estaba en México cuando recibió esa carta. Ya en San José, California, resentido por las palabras de su amigo, Jack le contesta a Allen en una carta del 8 de octubre: “La presente es para notificarte a ti y al resto de tus amigos lo que pienso de ti. ¿Sabrías decirme, aunque sólo fuera a modo de ejemplo, por qué […] mi novela En el camino […] no se publicará nunca? […] ¿Y tú, a quien yo creía mi amigo […] me miras a los ojos y me dices que En el camino, que escribí en la casa de Neal, es <<imperfecta>>, como si todo lo que has hecho tú o cualquier otro fuera perfecto? […] ¿Crees que no me doy cuenta de la envidia que me tienes y de que tú, Holmes y Solomon darían lo que fuera por poder escribir con el estilo de En el camino? No me dejas otra alternativa que escribir cartas imbéciles como ésta, porque si fueras hombre por lo menos tendría la satisfacción de partirte la cara. […] No sólo me has herido al decirme que no hay nada En el camino que no supieras ya […] Parásitos es lo que son, todos y cada uno de ustedes […] tu libro es pura mediocridad […] y mi libro es genial y no se publicará nunca. Guárdate de cruzar una calle conmigo en Nueva York. […] Se me parte el corazón cada vez que miro En el camino.  […] Allen Ginsberg, eres… un incrédulo, un ser que odia, tus risitas de tonto no me engañan, veo crujir de dientes por debajo… […] Ve y chúpasela a tus Corso… Espero que te clave un cuchillo”. Las últimas líneas de la carta son sorprendentes: “no vuelvas a hablarme nunca más, ni me escribas, ni intentes tener ninguna relación conmigo… aparte de que seguramente no volverás a verme… y muere como los hombres… ha llegado el momento de que los bufones frívolos se den cuenta de qué es la poesía… la muerte… de modo que muérete… y muere como los hombres… y cierra el pico… y por encima de todo… déjame en paz… y no vuelvas a entristecerme nunca más”.

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El manuscrito de En el camino al que se refieren Jack y Allen en esas cartas, en realidad se trata de Visiones de Cody2. ¿Qué había en esa historia para que Allen reaccionara de esa forma? Publicado por primera vez en España en febrero de 2014 por Ediciones Escalera, Visiones de Cody es una novela de casi 600 páginas. Dice el filólogo Carlos Huerga que el rechazo que de la novela fue por “la estructura irregular y experimental que contiene, es un libro dividido en distintas partes sin apenas separación de las mismas, con una estructura desigual, más bien se trata de un collage o de yuxtaposiciones que incluyen fragmentos descriptivos, escenas poéticas, largos diálogos y reflexiones proustianas”. Además de estas características, en Visiones de Cody hay casi 200 páginas de diálogos que forman parte de una cinta grabada que Jack transcribió basándose en conversaciones que tuvo con Neal Cassady, y que transformó en ficción al agregarles, en repetidas ocasiones, algunos recursos narrativos. Por ejemplo, leemos en la página 192:

CODY.- (Oyendo erróneamente <<Nakatila>>.) No… Oh, sí, terrible… Ese tipo… se limitaba a sentarse allí y bebía (los dos riendo, fumados), tío, sin decir NADA”.

Lo que Jack proponía en esas largas transcripciones de Visiones de Cody se parece a lo que Truman Capote3 experimentó (de una manera más lograda) en Música para Camaleones en 1980, sobre todo en el texto Una adorable criatura, donde conversa con Marilyn Monroe durante el funeral de la actriz Constance Collier:

“TC: Estás muy bien.

MARILYN (mordisqueándose una uña roída ya hasta el final):

¿Estás seguro? Es que estoy tan nerviosa. ¿Dónde está el lavabo? Si pudiera ir un momentito…

[…]

MARILYN: (Silencio.)

TC: (Silencio.)

MARILYN: (Risitas.)

TC: (Silencio.)”.

Sobre estos aspectos de la grabación, Allen le comentó a Jack en esa misma carta del 12 de junio de 1952: “[…] Las secciones totalmente surrealistas (explotar los sonidos y desentenderte del sentido) (en sección que reproduce grabaciones) son un no saber qué decir ni cuándo terminar, deberían de reducirse y ponerse después del último viaje a Frisco. Parece que estuvieras yuxtaponiendo cosas sin saber relacionarlas, sólo por amor al disparate o por desesperación”. Parodiando el lenguaje joyciano al que Jack hacía mención cuando le mandó el manuscrito, Allen dice: “Recurres a toda la maldita chatarra, sin excluir el yo que pues si me das no van hasta donde cabe no entiendes lo que digo sí no portento pienso pruebo o sea mami mima puta putamadre que dar der dir sentido, jope, jolines, pa que sentienda, pero barbofarfullas, titubisbiseas, Zag, Nealg, Loog, Boolb, Joon, Hawk, Nella Grebsnig. […] Bueno, quizá sea todo tridimensional y esté estética o humanamente correcto, así que re re re releeré el libro y el volumen de harriva havajo (y jope, Joyce lo hizo, pero tú te limitas a gilitontear sin ton ni son con ese artifiestilo las más de las veces, y eso ya no es tan bueno) todo tu libro lo releeré”.

Otro escritor que reaccionó de manera similar a la de Allen fue Carl Solomon, quien en una carta que le envío a Jack, le dice lo que piensa del manuscrito: “Aunque entendemos que es simplemente un <primer borrador>, estamos francamente estupefactos por casi todo lo que ha hecho usted desde que nos enseñó la sinopsis y las primeras 23 páginas. Las 500 páginas anteriores restantes son tan diferentes del principio de la novela que esperábamos que no parece haber ninguna relación entre ambas partes […] Hoy por hoy, el noventa y cinco por ciento de lo que viene detrás de la página 23 nos parece un caos sin ninguna coherencia4”. Con estas líneas, Solomon no alegó que la prosa de Jack no fuera artística, por el contrario, objetó su falta de coherencia y de legibilidad, la opinión de Solomon da a entender que una novela publicable debe transparentar unidad entre sus estructuras verbales, para que su significado se comunique con claridad5.

En ese sentido, Carlos Huerga advierte que estas características permiten vislumbrar las obsesiones de Jack y su capacidad lúdica desde el punto de vista narrativo ya que “dentro de su línea experimental, la novela contiene también metaliteratura e ironía, algo que pocas veces se relaciona con Kerouac: Pero ya basta, durmamos, averigüemos, mañana se verá si hay modo de abstraer o extraer párrafos interesantes de todo este material que fluye por ese torrente de conciencia y cuyo movimiento puede valer para armar capítulos progresivos de iluminación y conformar ese gran ensayo sobre las maravillas del mundo cual iluminación continua y retroactiva”. Con esto, escribe Carlos Huerga, Jack demuestra no solo tener humor, sino autocrítica, pues parece que es consciente del enredo que es Visiones de Cody, pero también parece lanzar un cabo a los lectores para guiar su lectura. Lo anterior también se puede distinguir en estas líneas de la página 200:

JACK.- Pero ¿son tuyas esas correcciones? (Indicando una hoja escrita a máquina.)

CODY.- Sí, eso es lo que he estado haciendo…

JACK.- Pero, chaval, eso ya es algo… No quieres hablar ahora, ¿o sí?

CODY.- Haz lo que quieras. (A su disposición.) Vuela, vu-e-la… Ves, tengo la grabadora encendida, si yo… ah, aunque yo… (se ríe.)…que se vaya al diablo”.

Los arriesgados recursos utilizados por Jack pueden causar confusión o incluso molestia en los lectores, pero Jack se defendía así de Visiones de Cody: “No la escribí con malas intenciones, la escribí con el corazón alegre y con la convicción de que en algún punto de la travesía alguien la verá sin los ojos desorbitados del presente y se dará cuenta de la libertad expresiva que todavía hay por delante6”.

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Después de releer el manuscrito de En el camino (Visiones de Cody), un Allen más cuidadoso en su lenguaje le escribe a Jack una carta a principios de noviembre de 1952: “Querido Jack: […] me cuesta escribirte por todo lo que pasó con En el camino y después de tu carta –difícil de aceptar o de negar la realidad de tu carta-, pero dejemos eso […] te hablo aquí en son de paz y con buenas maneras: En el camino (Visiones de Cody) tiene un gran método original, eso es innegable […] has encontrado un filón de originalidad metódica para la prosa literaria; tu estilo y tu método parten de Joyce, pero las semejanzas son solo superficiales, tus neologismos no son oscuras precisiones filológicas, sino invenciones audibles con significado. […] Percibo que tus melodías consisten a menudo en una mezcla irlando-joyceana de la frase, pero con una cadencia hablada natural, nealiana”. Allen también abunda en el rol que tendrá el lector cuando lea el libro: “[…] en algunas partes de En el camino (Visiones de Cody) podría haber demasiada verbosidad intrascendente para mantener la atención, aunque el lector se esfuerce por continuar”.

Con un tono más mesurado que la última vez, Jack le dice a Allen en una carta del 8 de noviembre de ese mismo año: “Querido Allen: He leído tu carta muchas veces. Es muy amable y tú eres muy amable por entender mis escritos. Me siento honrado. […] Me esfuerzo por hablarte como a un hermano, como si fuéramos hermanos francocanadienses”. Al final de la carta, Jack incluye una posdata: “Cuando te dijiste a ti mismo <<Ah, ese estúpido de Kerouac no se ha molestado en organizar una trama y solo ha quedado una indigesta masa de imágenes y referencias […] >>, no te acordaste de que eras tú quien argüía en cierto momento que el AMOR animaba nuestras poesías, no estabas obsesionado por las técnicas. Pero tu profundización en el nódulo balzaquiano significa que REALMENTE has entendido el libro como pensé que nadie iba a poder, nuestra clarividencia es común, mi buen amigo”.

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Aunque de estructura poco convencional, en Visiones de Cody, donde aparecen algunos dibujos como el de la página 35, o “un dibujo ABSTRACTO” en la página 491, Jack utilizó una técnica de escritura donde algunas palabras son ricas por su textura sonora, aunque carezcan de aparente sentido. Recordemos que Jack Kerouac pensaba que el escritor se traiciona a sí mismo, al reescribir y repensar el ritmo y el orden de las palabras.

La correspondencia entre Jack y Allen continuó hasta 1969. A través de sus cartas, Jack y Allen se convirtieron en lectores y críticos de sus propias obras. En ellas también encontramos al Jack lector de Dostoievski, Dickinson, Thoreau, Joyce y Saavedra: “Estoy leyendo Don Quijote, que es seguramente la obra más sublime que se haya escrito jamás, ¡gracias a Dios por España!”; y al Allen lector de Balzac, Gógol, Kafka, Faulkner, W. C. Williams, Dante y Yeats: “Su voz es como una cámara de ecos”.

A pesar de lo dicho en esas cartas, el 26 de septiembre de 1956, Jack le escribió a Allen: “quiero que sepas que lamento haber desconfiado de ti un tiempo, ahora confío y te quiero totalmente, incluso me gustas, así que no te preocupes”. Por su parte, el 29 de junio de 1963 Allen le expresaba a Jack su posible cansancio de intercambiar correspondencia: “ya no me gusta escribir cartas, me estoy volviendo como Neal, no sé por qué, seguramente preferiría verte a escribirte”.

Jack y Allen volvieron a intercambiar opiniones respecto a libros como Tristessa y Aullido7, entre otros, pero en sus cartas no se volvió a presentar una crítica tan fuerte como la que ocurrió en 1952 con Visiones de Cody8.

1.- Kerouac, Jack – Ginsberg Allen. Cartas, trad. Antonio-Prometeo Moya, Barcelona, Anagrama, 2012.
2.- Kerouac, Jack. Visiones de Cody, trad. Daniel Ortiz Peñate, España, Escalera, 2014.
3.- Cunnel, Howard et. al. Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, trad. Antonio-Prometeo Moya, Barcelona, Anagrama, 2010.
NOTAS
1.- Ulises de James Joyce fue publicado en 1922, el mismo año en que nació Jack Kerouac.
2.- En el ensayo Esta vez deprisa: Jack Kerouac y la redacción de <<En la carretera>>, incluido en el libro Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat (Anagrama, 2010), el autor Howard Cunnell señala que lo que Ginsberg leyó en esas cartas fue en realidad el texto de Visiones de Cody, un libro que Kerouac escribió basándose en las correcciones que había hecho al primer manuscrito de En el camino en el otoño de 1951 y que fue publicado en 1972, tres años después de su muerte.
3.- Curiosamente, Truman Capote había menospreciado la estética literaria de Jack Kerouac diciendo que Jack hacía no escribía, sólo mecanografiaba.
4.- Cunnel, Howard. Esta vez deprisa: Jack Kerouac y la redacción de <<En la carretera>>, en Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, trad. Antonio-Prometeo Moya, Howard Cunnell, et. al., Barcelona, Anagrama, 2010, pp. 55-56.
5.- Kupetz, Joshua.  La línea recta sólo conduce a la muerte, en Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, trad. Antonio-Prometeo Moya, Howard Cunnell, et. al., Barcelona, Anagrama, 2010, p. 115.
6.- Cunnel, Howard. Esta vez deprisa: Jack Kerouac y la redacción de <<En la carretera>>, en Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, trad. Antonio-Prometeo Moya, Howard Cunnell, et. al., Barcelona, Anagrama, 2010, p. 57.
7.- Fue Jack Kerouac quien sugirió que el título del libro de Ginsberg fuera Aullido, Allen lo había titulado inicialmente Estrofas. En una carta del 19 de agosto de 1955 que envía desde la Ciudad de México, Jack utiliza este título por primera vez al decirle a Allen: “Tu Aullido para Carl Solomon es muy potente, pero no quiero verlo arbitrariamente invalidado por rectificaciones secundarias hechas en retracciones en las que se recapacita. Quiero tu espontaneidad lingüística o nada y esto es válido para ti y Gregory Corso, no leeré manuscritos de poesía maquillada y fastidiada”. En respuesta a ello, Allen le dice a Jack en una carta del 25 de agosto de 1955: “Las páginas de Aullido (buen título) que te mandé son las primeras que escribí […]. Es la primera vez que me sentaba a improvisar, me salió con tu método, sonaba a ti, una imitación prácticamente. Qué avanzado estás en esto. Yo no sé qué hacer con la poesía. Necesito años de aislamiento y escribir sin parar todos los días para alcanzar tu volumen, tu libertad y conocimientos de la forma”.
8.- Una crítica similar pero menos agresiva, se había presentado en febrero de 1950, cuando Allen le escribe una extensa carta a Jack para decirle lo que piensa de su primera novela Town and City: “[…] La primera vez que leí tu libro lloré porque tu sentido del mundo era muy hermoso, pero no sólo eso: fondo sólido realmente bueno, ultraóseo, real y con la cualidad de la amabilidad, la ternura, el cuidado, el altruismo, la experiencia y la sabiduría de la vida que pueda haber en el mundo, lo cual me hace llorar cada vez que alguien me lo señala […]”.