Modelos educativos para formar clones: sobre la novela “Nunca me abandones”, de Kazuo Ishiguro

http://www.masakokubo.co.uk/illustration/books/ "Never Let Me Go" Ilustración de Masako Kubo

Perpetrador: Esteban Martínez Sifuentes

De: Examen y Divagación

A Memo, estimado sobrino.

En la realidad, el modelo educativo Summerhill es en gran medida una utopía que tiene como principios básicos la convicción rousseauniana en la bondad innata de los humanos, la felicidad como una aspiración máxima de la formación del alumno, el amor y el respeto como base de la convivencia, y la importancia de la corporeidad y la sexualidad.

En la novela, tanto Hailsham, el internado-escuela básica, como las Cottages, la granja a la que pasan los jóvenes luego de dejar la primera y antes de empezar su vida productiva, recuerdan poderosamente a Summerhill, el proyecto de educación libre creado en 1921 por A.S. Neill en Inglaterra y que aún pervive. Por encima de las materias convencionales, en Hailsham se pone énfasis en impulsar la creatividad artística de los alumnos y se les habla de sexo; no se les alienta a practicarlo, pero tampoco lo contrario cuando les llega la edad. En las Cottages, los internos son casi autogestivos, se les encarga de inicio un trabajo académico que no tienen la obligación de cumplir y pueden salir a pasear cuando quieran.

De cuando en cuando aparece en Hailsham una misteriosa mujer que se lleva a su galería los mejores trabajos de poesía, pintura y escultura de los alumnos. Nadie sabe para qué. Hay rumores, pero a la mayoría no le interesa saberlo. Son niños (aparentemente normales). Kathy H., personaje que conduce la serpeante narración, lo va descubriendo poco a poco junto con los inseparables Tommy y Ruth.

El caso es que mi mente enfilaba varias direcciones al mismo tiempo. Y el relato de Tommy sobre su conversación con la señorita Lucy me había recordado algo, tal vez un buen puñado de cosas, de pequeños incidentes del pasado que tenían que ver con la señorita Lucy y que me habían desconcertado en su momento.

—Es que… —callé, y lancé un suspiro—. No sabría explicarlo, ni siquiera a mí misma… Pero todo esto, lo que me estás contando, parece encajar con un montón de cosas que me desconcertaban. No hago más que pensar en todas esas cosas. Como el porqué de que Madame venga y se lleve todas nuestras mejores pinturas. ¿Para qué las quiere exactamente?

Dentro de la turbadora distopía que es la novela de Kazuo Ishiguro, Hailsham es una utopía educativa porque trata de formar para la vida a alumnos condenados a permanecer casi al margen de ella. Los niños de Hailsham son considerados especiales por sus profesores, si bien apenas les dicen veladamente una parte de por qué lo son. Salvo la brutal y bienintencionada señorita Lucy:

Ninguno de vosotros irá a Estados Unidos, ninguno de vosotros será estrella de cine. Y ninguno de vosotros trabajará en un supermercado, como el otro día oí que alguien tenía intención de hacer. Vuestras vidas están fijadas de antemano. Os haréis adultos, y luego, antes de que os hagáis viejos, antes de que lleguéis incluso a la edad mediana, empezaréis a donar vuestros órganos vitales. Para eso es para lo que cada uno de vosotros fue creado.

Al poco tiempo, la señorita Emily, la custodia jefa que también suele darles Arte y a quien todos temen aunque a la vez consideran justa, deja de hablar de Beethoven en mitad de una clase para anunciar que la señorita Lucy ha abandonado Hailsham para no volver jamás. Bajo la superficie de normalidad colegial, todo es velado y misterioso en Hailsham. Y así es la narración, lenta, a base de recuerdos, suposiciones, pláticas subrepticias, análisis de hechos en apariencia nimios o inconexos para entender el origen, la identidad propia y el destino que les aguarda una vez que alcancen la adultez.

Junto con un par de centros distribuidos por la campiña inglesa, Hailsham es un proyecto, sostenido con aportaciones privadas por un par de mujeres, para humanizar a niños que no son del todo humanos y se duda en el exterior que posean alma. Y los niños son también especiales porque no podrán procrear. Son criaturas sin padres, clonados a partir de un modelo real.

Envuelta en unos pocos y bien calculados elementos de ciencia ficción, Nunca me abandones (2005) es una novela sobre la orfandad, la identidad, la nostalgia del país de la niñez y la búsqueda de la salvación (así sea brevemente) a través del amor. Puede ser vista también, o al menos así la vi yo (creo que con sustento), como una parábola que cuestiona indirecta pero claramente la manera tradicional y generalizada de educar a los niños. ¿Las escuelas forman seres libres y pensantes o sólo refuerzan lo que los poderes económicos y políticos buscan que sean, y lo cual consiguen por lo regular?

Vosotros, alumnos de Hailsham, por mucho que llevéis ya tiempo en el mundo, seguís sin saber casi nada. En este mismo momento, en todo el país, hay alumnos que se educan en condiciones deplorables, condiciones que vosotros los alumnos de Hailsham difícilmente podríais imaginar. Y ahora que nosotros ya no estamos, las cosas no van a hacer sino empeorar.

Dice al final la señorita Emily, quien se nos ha revelado como una persona idealista y compasiva. Se refiere a los chicos clonados, claro; pero si toda obra es espejo de la realidad en que fue creada, bien pude hacerse extensivo a todos los niños. Obra bastante recomendable para lectores que no buscan efectos apantalladores y saben ser pacientes porque van descubriendo que el panorama del viaje es tan gratificante como puede serlo el punto de llegada.

Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki en 1954, pero vive en Londres desde los seis años de edad. Además de Nunca me abandones, es autor multipremiado de Pálida luz en las colinas, Un artista del mundo flotante, Los restos del día, Los inconsolables, Cuando fuimos huérfanos y El gigante enterrado, además de escritor de relatos y guiones de cine. ©

Original en:

http://examenydivagacion.blogspot.mx/