Zothique: letanía de Ludar a Thasaidon

Por José Antonio Galarza Tejada

 

Negro señor del miedo y del terror, dueño de toda confusión
Por ti, dijo tu profeta, el nuevo poder es dado a los magos después de la muerte,
y las brujas, pudriéndose, exhalan un aliento prohibido,
y tejen encantos salvajes e ilusiones tales,
como nadie, excepto las lamias, pueden utilizar.
 Por tu gracia los cuerpos corrompidos pierden
su horror y se encienden amores nefandos
en cámaras fétidas, largo tiempo oscurecidas.
Y los vampiros te dedican sus sacrificios
vomitando sangre, como si enormes urnas hubieran
su brillante tesoro bermellón derramado
sobre nuevos y antiguos sepulcros.

-Clack Ashton Smith, Zothique, el ultimo continente

 

La literatura de terror moderna tiene una obsesión por el realismo. Se busca que las historias fantásticas puedan ser más “creíbles” para que impacten de forma directa a los temores de las personas. Por esta razón el terror psicológico, basado en los “demonios”  internos de los personajes, y por otro lado  la novela negra o de asesinatos, acaparan los estantes de librerías en esta temporada de Halloween.

Esta fiesta de origen celta está más identificada con miedos arcaicos, quizá absurdos para la época actual, como la creencia en el mal, la brujería, el miedo a la muerte o a lo desconocido, los cuales se presentan en casi todas las culturas del mundo y que valdría la pena seguir a través de la lectura. Sin embargo, los psicópatas asediando cuchillo en mano a visitantes de un centro comercial son  protagonistas más comunes que brujos quitándose las piernas y volando los cielos nocturnos en montes desolados con la ayuda de la visión de un par de ojos de guajolote, o de demonios y hombres lobo con las fauces chorreantes que se esconden en los boscosos alrededores de una pequeña aldea.

Existen grandes escritores que se han especializado en darle vigencia al género del terror con escenarios cotidianos, como Stephen King, sin embargo hay muchos más que quedan a deber, y lo único que da miedo de estas historias son los grandes sellos de “best seller” que enmarcan las portadas de sus libros. En un mundo en el cual la imaginación es un ejercicio intelectual y no de esparcimiento, leer fantasía oscura ha dejado de “dar miedo”. Fantasmas, gnomos, duendes, y hechiceros son seres tan increíbles que las mentes atrofiadas por el bombardeo visual del cine y la televisión nos han curado de espanto a través del incesante deambular de imágenes explicitas y efectos especiales. Algunas personas creen que una buena novela o relato del género debería ser directo, asustar como un screamer de una película de terror moderno, algo que jamás sucederá. Se necesita alimentar la imaginación, sumergirte y dejarte llevar a través de escenarios, tiempos y situaciones completamente fantásticas para poder empatizar con el miedo que atraviesan tan singulares personajes.

Es un alivio poder leer a autores clásicos que soltaron las riendas de su mente y la dejaron cabalgar por parajes inconcebibles, quienes no quisieron aterrizar sus historias en un límite geográfico, temporal o “realista”. Uno de ellos es Clack Ashton Smith, cuya obra es una perla celosamente oculta para el mundo de habla hispana, ya que solamente ha sido editado en dos ocasiones. La primera vez en los años setenta por la editorial argentina EDAF y más recientemente en la editorial española Valdemar. Él, junto a H. P. Lovecraft y Robert E. Howard, fue uno de los tres pilares del terror “pulp” que se expresaba en la década de los treintas en Estados Unidos a través de la revista Weird Tales, donde colaboraban periódicamente enviando relatos cortos.

La obra de Clark Ashton Smith dentro del género del terror es sumamente peculiar por su visión decadente de la humanidad. Sus más famosos relatos están reunidos en un libro llamado Zothique, el ultimo continente, nombre que hace referencia a un continente ficticio donde se desarrollan todas las historias que comprenden este ciclo. Zothique plantea un mundo apocalíptico muy distinto al nuestro, donde la ciencia y la tecnología avanzada ya no existen, y  la magia, la religión y la superstición vuelven a tomar el papel predominante para fundamentar las normas y valores de la sociedad. Con una clara inspiración en medio oriente y unas bellas descripciones geográficas que combinan lo exótico y lo siniestro, Clark Ashton Smith recrea una serie de historias de aventuras, drama, romance y horror, aderezadas con sexo, muerte y un humor negro macabro y fúnebre. Por sus páginas transitan vampiros y lamias hambrientos, nigromantes capaces de levantar a los muertos, momias y dioses vengativos, fantasmas, demonios lascivos y seres humanos adornados con joyas, mantos y turbantes que viven día a día condenados en un ambiente inhóspito que no otorga esperanza alguna. Cementerios orientales, comercio en caravanas, largos peregrinajes sobre lomos de camellos, jardines exuberantes, travesías en barcos surcando los anchos mares, islas condenadas y ciudades malditas como Miraab, Oroth o Zul-Bha-Sair son los escenarios donde se desarrolla cada una de las historias que  conforman como pequeñas uvas un dulce racimo de selecta fruta en descomposición.

El dios Carroñero es uno de los relatos más icónicos del ciclo de Zothique, su historia relata el peregrinaje de dos amantes —Phariom y Elaith— a través del desierto, quienes llegan a pernoctar a la ciudad maldita de Zul-Bha-Sair. En este lugar existe un culto milenario el cual tiene como principal practica el canibalismo ritual. Todas las personas que mueren dentro de esta ciudad tienen que ser conducidas al templo del dios Mordiggian, ahí esta deidad se  alimentará de los cuerpos sobre un altar. Elaith sufre un tipo de enfermedad que la deja en un trance parecido a la muerte y Phariom tendrá que salvarla de los sacerdotes de Mordiggian, unos extraños seres antropomorfos envueltos en túnicas purpuras y ataviados con máscaras plateadas talladas con apariencia de cráneos, que ocultan su verdadera y macabra identidad.

¿Qué clase de deidad es esa que imita a la hiena y al buitre? Sin duda no es un dios sino un demonio.