Alguna vez sólo había oscuridad: Pizzolatto, lector de Faulkner

Por Francisco Velázquez

Muchos libros encima de unas cajas de cartón, un crucifijo colgado en una pared blanca y vacía y un colchón sobre el piso es todo lo que se observa en la casa de Rust Cohle (Matthew McConaughey). No alcanzamos a ver muebles ni aparatos domésticos, tampoco un televisor o un estéreo. Con esta escena del primer capítulo de True Detective, el género policial le dio la bienvenida al nuevo perfil del detective de las series televisivas: Rust Cohle, el detective-lector de libros forenses, de criminología y de asesinos en serie. Atrás quedaron Auguste Dupin y Philip Marlowe que leían libros “notables” y de literatura1. Rust lee títulos como Practical Homicide Investigation de Vernon J. Geberth; Death Investigator’s Handbook: A Field Guide To Crime Scene Processing, Forensic Evaluations, And Investigative Techniques de Louis N. Eliopulos; Sex Crimes de Alice Vachss; The Encyclopedia of Forensic Science de Brian Lane; Without Conscience: The Disturbing World of the Psychopaths Among Us, de Robert D. Hare y Serial Killers: The Insatiable Passion de David Lester.

Los libros que consulta Rust le permiten interpretar la escena del crimen en la que aparece el cadáver de la primera víctima, Dora Lange. Mientras que su compañero Martin Hart (Woody Harrelson) y el resto de los policías desconocen cómo hacerlo, Rust dibuja lo que observa y al ver la espiral trazada en la espalda de la víctima descubre, gracias a sus lecturas, que detrás del homicidio se encuentra un ritual: Es la representación de una fantasía. Un ritual fetichista e iconográfico. Su cuerpo es un mapa amorfo; un apego de lujuria física, fantasías y prácticas prohibidas por la sociedad. Asustado y en tono sarcástico, Martín voltea y le pregunta: ¿Lo leíste en uno de tus libros? Rust continúa: Sus rodillas están lastimadas. Tiene quemaduras en su espalda; llagas por el frío, encías en retroceso, mala dentadura. Es posible que sea prostituta.

 

Con sus lecturas Rust también comprende el significado que hay detrás de ciertas prácticas religiosas. Un ejemplo es cuando Martin y él visitan una iglesia para entrevistar al sacerdote Joel Theriot. En medio del discurso que el pastor emite a su congregación, Rust le explica a Martin lo que están viendo: Tienen que reunirse, contarse a sí mismos historias que violan todas las leyes del universo… es transferencia de miedo y odio…es catarsis. Él absorbe su temor con su narración. Debido a esto él es efectivo en proporción a la cantidad de certeza que pueda proyectar. Algunos antropólogos lingüistas creen que la religión es un virus del lenguaje porque reescribe ciertas vías en el cerebro. Adormece el pensamiento crítico. La fantasía ontológica de esperar una luz al final del túnel, eso es lo que vende un pastor.

En el momento de los interrogatorios, Rust hace uso de esa habilidad discursiva conseguida en sus lecturas para lograr que un sospechoso se arrepienta y confiese sus crímenes: No fue tu culpa. No eres malo. Hay un peso y tiene sus garras en tu corazón. Lo que hiciste no es tu culpa. Eres jalado muy al fondo por un peso. El mismo peso que no te deja tener trabajo. El mismo peso que no te dejó ir a la escuela. El mismo peso que no te dejó tener a tu mamá. Yo sé de estas cosas. Escucha, hay una forma de salir y es por la gracia del señor. Tú solo eres como el señor te creó. Tú no eres un error. Tú, yo, y el resto de las personas no escogemos nuestros sentimientos. Hay gracia en este mundo y hay perdón pero tú tienes que pedirlo.

Conforme avanzan los capítulos de la serie, Rust tiene un cambio en el tipo de libros que lee. Aunque él y Martin atraparon a uno de los culpables (Reggie Ledoux), los crímenes siguen sucediendo durante los siguientes 15 años. En su obsesión por encontrar al verdadero asesino, y para comprender el trasfondo de los símbolos que hay en los homicidios como la corona con cuernos de madera, las estrellas negras, la espiral que tiene la primera víctima, y las reproducciones de las figuras de palos que aparecen en las escenas de los crímenes, Rust ahora lee libros como el famoso The book of symbols. Es por eso que al final de la serie un Rust moribundo se sumerge y quiere quedarse en esa espiral que simboliza la idea del “eterno retorno” para estar con su hija muerta.

true detective 1

Las referencias a lo satánico, pagano y sobrenatural (“El Rey Amarillo” y “Carcosa”2) que se utilizan para aludir al personaje que se oculta detrás de los asesinatos, al igual que los paisajes de Luisiana que aparecen en la serie, tienen que ver con una fusión3 entre el género policial y un estilo gótico sureño que Nic Pizzolatto, creador y guionista de True Detective, propone como discurso visual y narrativo.

En esta reinterpretación y apropiación de elementos sobrenaturales o extraños, Nueva Orleans, el lugar de nacimiento de Nic Pizzolatto, tiene un peso específico en el argumento de la historia a través de escenarios como instalaciones petroquímicas, prostíbulos, iglesias derruidas y lugares oscuros en donde puritanos y cristianos moralistas conviven con pedófilos, asesinos y adoradores de cultos extraños.

En lo referente al argumento policial, True Detective juega con la idea de que el detective siempre tiene frente a sus ojos la solución pero es incapaz de verla porque sigue las pistas equivocadas. Aunque en repetidas ocasiones Martin le advierte a Rust de esta especie de “miopía”, ninguno de los dos, ni tampoco Maynard ni Thomas, los dos detectives que retoman el caso en 2012, son capaces de darse cuenta de que una de las personas con las que se cruzan durante la investigación (E. Childress, ese personaje con cicatrices en la cara que aparece encima de una máquina de podar), es el asesino serial responsable de los homicidios (Rust habla con él en 1995 y los dos detectives tienen un breve encuentro con él diecisiete años después).

true detective 2

Antes del guion de True Detective, Nic Pizzolatto escribió Galveston. Aunque esta novela se aleja del estilo gótico de la serie, Pizzolatto también exploró en ella el tema de la cultura del sur de los Estados Unidos. Además de la narrativa fragmentada en distintas líneas temporales que comparten True Detective y Galveston, podemos encontrar algunas similitudes entre sus personajes, Roy (Galveston) y Rust (True Detective).

Ambos son seres solitarios atormentados por su pasado. Mientras que Roy es un matón a sueldo que quiere morirse porque le han detectado cáncer de pulmón, Rust se considera un pesimista que cree que la conciencia humana es un trágico paso en falso de la evolución y que somos seres que no deberíamos de existir. En la última línea de Galveston Roy dice: Me preocupa vivir eternamente. Al final de True Detective Rust dice: No debería estar aquí.

Roy y Rust comparten otra característica en común, ambos se mueven continuamente entre el mal y el bien y entre el bien y el mal. Roy es un matón que siempre infringe la ley para lograr sus objetivos pero luego de sobrevivir a un atentado en su contra es incapaz de abandonar y dejar a la deriva a una joven y a una niña que le piden ayuda, a pesar de que eso le ocasionará futuros problemas. Rust es un detective que pasó cuatro años como infiltrado en una banda que traficaba con narcóticos y que nuevamente debe sumergirse en ese mundo para atrapar a uno de los responsables de los homicidios que investiga.

Otra similitud la podemos hallar entre la geografía física que hay en ambas historias. Algunos de los diálogos más celebres de Rust, como cuando le dice a Martin que el crucifijo en su cuarto tiene que ver con la idea de compartir su propia crucifixión o cuando le dice que la extinción de la especie es el camino que debe seguir la humanidad, suceden en un desplazamiento, cuando Martin y él viajan en el carro de un lugar a otro. En medio de la conversación entre ellos, la atmósfera gris de Luisiana hace que la ciudad se convierta en un personaje más de la serie, en ese lugar llamado “Carcosa” al que tanto remiten los rituales de los crímenes.

Algo similar ocurre en Galveston, donde las descripciones de los lugares de Texas a los que viaja Roy son una manera de mostrar la influencia que tiene ese ambiente geográfico en el personaje: Desde aquí y hacia el sur, se levanta por las mañanas una niebla broncínea que parece infinita y su color pardusco me hace pensar en tormentas de arena traídas por el viento desde las aguas del golfo, mar adentro, como si más allá del horizonte hubiera un desierto; y al ver cómo emergen de ella los barcos camaroneros, las plataformas petrolíferas y los enormes buques cisterna, te da la sensación de contemplar otro plano de la realidad que se abre paso, cargado de historia; el amanecer inflama la niebla y los suaves graznidos de los pájaros y el lamento grave de las sirenas de los barcos ponen el mundo en movimiento, el cielo está revuelto, con nubes plomizas que parecen algodón de azúcar.

En ese sentido, la narrativa fragmentada de ambas historias, el híbrido del género policial y gótico en True Detective y los recursos literarios en Galveston tienen una estrecha relación con la geografía física que caracteriza la obra de William Faulkner. No es gratuito que el epígrafe que aparece en Galveston sea una frase del autor de Mientras agonizo: ¿Cuántas veces he estado a cubierto de la lluvia bajo techo ajeno, pensando en mi hogar?

 

NOTAS:
1.- En Lectores imaginarios, Ricardo Piglia menciona que desde el surgimiento del género policiaco, el personaje del detective ha estado ligado a la figura del lector. Auguste Dupin y Philip Marlowe son dos hombres de culto y de letras que leen, a su manera, el mundo criminal que les rodea. Mientras que en Los crímenes de la calle Morgue Dupin busca en una librería un libro “-tan raro como notable-”, Marlowe es capaz de reconocer un poema de T. S. Eliot que cita un personaje en la novela El largo adiós.
2.- “El Rey Amarillo” es una referencia al libro del escritor norteamericano Robert W. Chambers, una colección de relatos cortos unidos por las referencias a una obra de teatro que perturba a quien la ve. “Carcosa” es una referencia al relato de Ambrose Bierce “Un habitante de Carcosa”.
3.- Otros ejemplos de casos donde se presente un fusión entre lo policial y otros géneros como la ciencia ficción o fenómenos sobrenaturales pueden ser Frank Miller en Sin City, Ridley Scott en Blade Runner, Alan Parker en Corazón de Ángel, y más recientemente la saga de novelas del detective Charlie Parker creada por el escritor irlandés John Connolly.