Cuphead: un videojuego “retro” alternativo

Cup Cup Cuphead

Por Ricardo Fabián Iracheta Santillana

Antes de empezar me gustaría hacer una pequeña nota en relación de este artículo. He decidido hacer un cambio con respecto al formato de mis escritos sobre videojuegos y aprovecho la primera edición del año para hacerlo.

Voy a dividir mis artículos en tres secciones. La primera parte será una introducción del juego, información que puedes encontrar en una reseña: quién lo publica, quién lo desarrolla, la historia del juego y algunos elementos como el gameplay. En esta parte buscaré ser lo más objetivo posible y describir los hechos tal como son.

Como sabemos, la revista tiene una temática distinta cada edición y en ocasiones es difícil ligar esta temática al videojuego que estoy reseñando. Por lo tanto, la segunda parte describirá cómo se relaciona el objeto de la reseña con el tema de la edición de la revista y mi opinión acerca del mismo.

También, como algo extra, he decidido que haré un pequeño espacio al final de mi sección en donde daré alguna recomendación de algún juego para smartphone. Como mis ocupaciones laborales no me dejan demasiado tiempo para jugar en alguna consola dedicada más frecuentemente de lo que me gustaría, juego en mi smartphone, gracias a lo cual he descubierto algunas joyas.

Sin más que añadir, empecemos.

Cuphead

Titulado bajo una simple y muy poco descriptiva palabra, Cuphead es un juego del género run and gun, estilo muy popular en los 90 (como Megaman, Contra, Metal Slug y muchos otros) que consiste en que el protagonista combate a pie contra hordas de enemigos, muchas veces sólo con la ayuda de una pistola y con la habilidad de saltar para sortear algunos obstáculos.

Cuphead fue publicado y desarrollado por los hermanos Chad y Jared Moldenhauer bajo la desarrolladora independiente StudioMDHR, basada en Canadá, utilizando como game engine la siempre confiable Unity. El juego ganó notoriedad desde una etapa temprana en su desarrollo debido al estilo retro en su diseño, tomando al pie de la letra el estilo rubber hose típico de las caricaturas de los años 30 (como Mickey Mouse) y debido al muy remarcable hecho de que todo el arte para las animaciones fue hecho a mano, lo cual contribuye al estilo y la sensación de caricatura antigua.

Cuphead ha sido nominado y ha ganado muchos premios desde su publicación el 29 de septiembre del año pasado (2017), entre ellos Golden Joystick para Best Xbox Game of the Year.

La trama del juego es por supuesto muy sencilla. Cuphead y su hermano Mugman viven en una isla llamada Inkwell con su abuelo (yo interpreto que es su abuelo) Elder Kettle. Un día, Cuphead decide ir a divertirse al casino de la isla junto con su hermano y aunque al principio les va muy bien, al final pierden todo y el dueño del casino, que resulta ser el diablo, se apodera de su alma. Para saldar esta deuda, también les ofrece la opción de ir con todos los que le deben al diablo y así recolectar su parte. Por supuesto esto no será nada fácil ya que los deudores opondrán resistencia y los hermanos tendrán que pelear para poder cobrar la divisa con la que se paga: las almas. Esto convierte a los hermanos efectivamente en los matones del diablo.

En cuanto al gameplay, tenemos los movimientos básicos, desplazamiento en dos dimensiones, disparar (lo cual sucede desde las manos de los protagonistas, es decir, no tienen armas), saltar y estando en el aire se puede hacer un rechazo o esquivo de los ataques de algunos enemigos (los que son de color rosa, por alguna razón).

Los movimientos son muy sencillos y la única complicación que hay es que tienes la oportunidad de comprar nuevos tipos de disparos que tienen distintos efectos. Por ejemplo, puedes cambiar el disparo lineal regular por un disparo estilo escopeta, que lanza en un rango amplio de direcciones, pero cuyo alcance es mucho menor, aunque si logras darle a un enemigo desde una distancia corta causas un daño mayor, justo como una escopeta real.

En el juego hay una suerte de mapa donde podremos elegir el nivel que queremos jugar, que pueden ser secciones de run n’ gun o bien peleas con jefes. El mayor énfasis se hace en estas últimas, cada jefe tiene distintos movimientos como es clásico de este tipo de juegos, pero yendo un poco más allá, cada uno tiene distintas variantes de cada movimiento y no tienen una estructura temporal, siendo que, el movimiento “A” no siempre será seguido del movimiento “B”, sino que puede seguir del “C” o simplemente empezar desde el “C” y luego seguir al “A”. Esto le da un cierto toque de aleatoriedad que hace que no puedas simplemente memorizar los movimientos, si no que tienes que estar siempre atento a lo que sucede.

¿Y de dónde viene la parte surreal? Bueno, ¿qué hay más surreal que un personaje antropomorfo cuya cabeza es una taza? Una taza con popote, por cierto.

Desde el primer momento del juego nos sorprende lo impredecible de los personajes, cada uno de los personajes es una amalgama de rarezas, los hermanos Taza (así los llamaré) son pequeñas criaturas que pueden disparar por la punta de sus dedos, los primeros enemigos son una suerte de flores, hongos y demás vegetales antropomorfos, no solo eso, si no que pueden cambiar de forma de la manera más aleatoria. En cierto punto, Cuphead pelea contra un par de ranas boxeadoras que pueden convertirse a voluntad en un ventilador y una máquina tragamonedas. Por cierto, esta ha sido una de mis partes favoritas en el tiempo que tengo con este juego. Esparcidos por el mapa de la isla Inkwell, encontramos personajes extraños, aunque inofensivos, entre los que resalta una pez (femenina puesto que tiene los labios pintados) que está pescando, por más extraño que parezca, como ella misma resalta. Incluso, es difícil dar un tamaño específico a los personajes, pues en un momento eres lo suficientemente grande como para caber en un ferry y al momento siguiente lo suficientemente pequeño para pelear contra insectos.

Acompañado de un soundtrack jazzero (disponible en Spotify, links en las notas de esta sección) que va genial con la estética general del juego y es muy acorde con la época que emula, Cuphead nos mantendrá alerta con su ritmo rápido y sus cambios constantes que suelen ir al mismo paso que los movimientos de los enemigos.

Es de notar que la música fue grabada específicamente para este juego: alrededor de tres horas de música jazz utilizando una orquesta.

Una y otra vez nos asaltará la frustración de morir de manera estúpida cuando un enemigo te da el más mínimo toque y, sin embargo, las ganas de seguir intentando siempre estarán allí, incluso una vez terminado el nivel, ya que el sistema de calificaciones de cada partida nos da espacio de mejora (hasta ahora mi mayor calificación es un B-). Para mejorar nuestra calificación deberemos mantener una salud perfecta, recolectar las monedas de cada nivel y utilizar el súper ataque que se va cargando cada que derrotas o causas daño a algún enemigo.

Algo que me llama mucho la atención de Cuphead es la forma en que toma el estilo retro. En los videojuegos, el estilo retro se ha popularizado últimamente como una manera simplista de presentar el apartado visual de los juegos, utilizando Pixel Art. Esto ha dado espacio a muchas obras que con resultados gráficos muy buenos como SUPERBROTHERS: Sword & Sworcery EP o Super Meat Boy.  Este estilo también da paso a que haya mayor enfoque en el estilo de juego o en la historia.

 Cuphead se separa de este estilo y nos presenta el poco explorado, al menos en videojuegos, estilo rubber hoose.

Para concluir, soy amante de los juegos run n’ gun por lo que, para mí, fue un éxito inmediato, aún con esta imparcialidad, el juego es altamente recomendable ya que se nota el trabajo que se hizo en todos los apartados, desde lo visual hasta el diseño de los niveles. Puntos fuertes: Visuales, la música y definitivamente el gameplay.

Puntos malos: Quizás la corta duración. Aunque se ha hablado de expansiones al juego en forma de paquetes de jefes.

 

Recomendación del mes:  Hearthstone

Para la recomendación móvil de esta edición, tomaré uno de los juegos permanentes en mi móvil. Hearthstone un juego de estrategia de cartas basado en el mundo de World Of Warcraft de Blizzard. Un juego con una mecánica simple pero con una buena profundidad que los mantendrá enganchados. Las variantes mensuales y semanales del juego lo mantienen fresco y su competitividad online te mantiene regresando a el en cada oportunidad. Y por su puesto lo mejor… ¡es gratis!