Bizarro y New Weird 101: ciencia ficción extraña, fantasía oscura y horror transgresor

"En los últimos días de Nueva París, China Miéville entrelaza verdaderos acontecimientos históricos y su gente, con su atrevido estilo de ficción"

Por Chessil Dohvehnain

¿En dónde reside el espíritu de la experimentación en la literatura? En el año 2000 se publicó La Estación de la Calle Perdido, del escritor británico China Miéville. Se trataba de una novela oscura y fantástica con toques de ciencia ficción, novela negra y terror, en la que especies de humanos, mutantes y razas ancestrales convergen en Nuevo Crobuzon, el epicentro de una realidad desconcertante. Gobernada por un régimen parlamentario de más de mil años de duración que sometía las vidas de magos, espías, drogadictos, prostitutas y artistas, Nueva Crobuzon se convierte en el escenario de una terrible revuelta ante la presencia de una amenaza con una demanda inalcanzable para la cual no hay escapatoria.

Esa fue la obra inaugural de lo que hoy se conoce como New Weird o “nueva narrativa extraña”, entronando a China Miéville como el apóstol de una nueva oleada de experimentación literaria. El término New Weird fue acuñado por el escritor inglés M. John Harrison, merecedor del prestigioso premio Arthur C. Clarke (premio que Margaret Atwood ganó en 1987 por El cuento de la criada) en 2003 durante una discusión entre más de cincuenta escritores y críticos.

Inspirado en la ola Weird representada por obras de Clark Ashton Smith y H. P. Lovecraft, así como por la llamada Nueva Ola de la década de 1960, y el movimiento narrativo del horror transgresor materializado en los trabajos de Clive Barker (Libros de Sangre, 1984-1985), en cuya obra Stephen King declaró haber visto el futuro del horror fantástico, es que surge lo nuevo extraño.

En palabras de Jeff Vandermeer, la obra de Miéville creó el primer éxito comercial del New Weird en la forma de una obra que otorgó balance a la escritura pulp con la fabricación de imágenes surrealistas y mitologías extrañas accesibles para un público amplio, que terminó por consolidar el género.

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La estación de la Calle Perdido, se trataba de una novela oscura y fantástica con toques de ciencia ficción, novela negra y terror, en la que especies de humanos, mutantes y razas ancestrales convergen en Nuevo Crobuzon, el epicentro de una realidad desconcertante

 

¿Qué tan extraño es lo extraño?

Durante la primera mitad de la década de los 2000, se hizo evidente que China Miéville no estaba solo. Escritores como Paul Di Filippo (The Steampunk Trilogy, 1995), o la escritora K. J. Bishop (The Etched City, 2003), Michael Cisco (The San Venificio Canon, 2004), Jeffrey Ford (The Beyond, 2001) además de Jeff Vandermeer (City of Saints and Madmen, 2003) comenzaron a consagrar proyectos que se habían gestado durante la década de 1990 generando una revolución.

Otro componente explícito quizá también fundamental del New Weird es su sensibilidad para con los problemas sociales, económicos y culturales del mundo contemporáneo que, de alguna manera, afianzan una perspectiva política de disgusto para con el sistema capitalista y lo que representa.

En la antología The New Weird (2008), se definió de manera consensuada aquello que se inscribió dentro del movimiento de lo nuevo extraño como una revuelta literaria que rompía las barreras entre la fantasía, la ciencia ficción dura, el horror y la grotesquería.

Así, el género se caracterizó como una ficción que subvertía las ideas romantizadas de la fantasía tradicional optando por la elección de modelos realistas complejos del mundo como punto de partida para combinar elementos de la fantasía, la ciencia ficción y el horror transgresor o visceral para desarrollar un estilo y voz propios. Otro componente explícito quizá también fundamental del New Weird es su sensibilidad para con los problemas sociales, económicos y culturales del mundo contemporáneo que, de alguna manera, afianzan una perspectiva política de disgusto para con el sistema capitalista y lo que representa.

¿Pero qué tan extraño es lo extraño? Estos elementos constituyentes del género se ven plasmados en obras como Los últimos días de Nueva París (China Miéville, 2017). En esta novela seguimos la travesía de Thibaut durante una Segunda Guerra Mundial prolongada, y las hazañas de la La Résistance surrealista de 1950 a la que pertenece, por combatir junto con una aliada inesperada los esfuerzos de los nazis por someter mediante satanismo las manifestaciones textuales y artísticas del movimiento surrealista que han cobrado vida alterando la realidad.

Mientras tanto en 1941 seguimos la travesía de Jack Parsons, un americano discípulo de Aleister Crowley que inicia una búsqueda por el teórico André Bretón, padre del surrealismo, para canalizar la fuerza de su creatividad contra los nazis, lo cual detonará el poder de los sueños y las pesadillas en París al cambiar el rumbo de la guerra y la historia para siempre. En ésta obra excepcional del género, al igual que en otras del autor, son palpables esos componentes políticos connotativos del New Weird donde el marxismo, para el caso de China Miéville (un marxista declarado), se vuelve un stimuli de referencias para crear una historia extraña, críptica y sorprendente.

En otro apartado tenemos también al renombrado Jeff Vandermeer, autor de la trilogía Southern Reach cuya primera novela, Aniquilación (2014 y ganadora de los prestigiosos premios Nébula y Shirley Jackson) ha sido adaptada por Alex Garland (Netflix, 2018) en un estupendo ejemplo visual y narrativo de lo extraño que puede ser el New Weird. En su obra más reciente, Borne (2017), Vandermeer nos lleva a un aterrador mundo apocalíptico arrasado por la biotecnología e ingeniería genética.

Durante las escaramuzas por obtener víveres y por sobrevivir contra las extrañas formas de vida que pueblan la ciudad en la que vive, Rachel encuentra un extraño ser vivo (¿planta o animal?), que es capaz de comunicarse, crecer, cambiar y de poseer personalidad. En un mundo con un equilibrio de poder a punto de cambiar, Rachel entabla una extraña relación social con éste ser que cambiará su precaria vida por el tiempo que le queda.

En la primera el escritor nos invita a una Barcelona atrofiada por una anegación inevitable a causa del colapso de los polos, en donde la escoria superviviente reina en caos. Allí un detective decadente se encomienda a la cacería de lo que podría ser la última esperanza de la raza humana: un extraño artefacto neurolingüístico.

Michael Cisco es otro caso donde a través de sus historias sobre El estudiante de divinidad (The divinity student, 1999), nos embarcamos en un viaje extraño hacia la trascendencia inhumana. Aquí nos adentramos en un mundo oscuro donde el joven estudiante de divinidad es enclaustrado en un extraño seminario en la ciudad de San Venificio, con la misión de reconstruir el perdido Catálogo de las Palabras No Conocidas cuyo contenido mantiene el secreto de la verdadera esencia de las fuerzas de la naturaleza.

A través del desarrollo de una alquimia tenebrosa, el protagonista profana cadáveres de antiguos profesores largamente muertos para absorber el conocimiento de sus cerebros, a medida que su deseo por el saber se trastoca en una obsesión que lo aleja paso a paso de la cordura en aras de obtener el verdadero entendimiento por la terminación del Catálogo anhelado.

Por otro lado La ciudad del grabado (The Etched City, 2003), de la escritora K. J. Bishop nos lleva de la mano de Gwynn y Raule, forasteros talentosos de una fallida revolución, en su travesía hacia la ciudad grabada de Ashmoil. Una condenada civilización que no distingue la realidad del sueño, y donde la esclavitud, el tráfico de armas y la explotación de los miedos y supersticiones de los habitantes por parte de chamanes y ocultistas, enmarcan el encuentro fatal de los caminos separados de los protagonistas en una obra de fantasía oscura y ciencia ficción nominada al World Fantasy Award y ganadora del premio Locus Poll de ópera prima.

Pero no todo es producto de habla inglesa. El movimiento de algo que se puede llamar “nueva narrativa extraña española” según Javier Calvo, surge con su propia fuerza y voz de la mano de feroces escritores como la autora Laura Fernández, autora de El show de Grossman (2013), una novela donde Matson, un ciudadano del planeta fan número uno de la Tierra, Rethrick, viaja a nuestro mundo para conocer a su madre: una camarera humana que enamoró y embarazó a su padre quince años atrás cuando este trabajaba como espía interestelar en nuestro planeta.

A esa misma revolución pertenece el barcelonés Daniel Miñano, quien escribió en 2012 bajo el pseudónimo de Colectivo Juan de Madre la novela La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías, donde seguimos la conexión tenebrosa y brillante entre dos historias: la de un físico que al desaparecer en 1916 deja tras de sí una importante contribución a la mecánica cuántica, y la de un inexplicable crimen cometido en  la habitación cerrada 202 del Hotel Chelsea en Manhattan, Nueva York, en 1921.

Pero quizá de estos uno de los más conocidos sea Francisco Javier Pérez, autor de Hierático (2010) y Orígenes del Lodo (2012). En la primera el escritor nos invita a una Barcelona atrofiada por una anegación inevitable a causa del colapso de los polos, en donde la escoria superviviente reina en caos. Allí un detective decadente se encomienda a la cacería de lo que podría ser la última esperanza de la raza humana: un extraño artefacto neurolingüístico.

Finalmente, su siguiente obra nos adentra en el despertar de consciencia de Ruina Stereo, un operario de una mente colmena de hermafroditas en la Fábrica de Lodo, en donde a través de la experiencia del amor, la venganza y el individualismo el personaje es subsumido a una escala de descubrimientos formidables y ambiciosos que dejan al lector boquiabierto.

Aniquilacion
Aniquilación (2014 y ganadora de los prestigiosos premios Nébula y Shirley Jackson) ha sido adaptada por Alex Garland (Netflix, 2018) de Jeff Vandermeer, ha sido adaptada por Alex Garland (Netflix, 2018) en un estupendo ejemplo visual y narrativo de lo extraño que puede ser el New Weird.

 

Bizarro y New Weird o el espíritu revolucionario de la experimentación

Esa clase de extrañeza multiplicada por cáncer es lo que caracteriza al género Bizarro que surge de manera paralela al New Weird. Según Rose O´keefe de Eraserhead Press la diferencia entre ambas narrativas extrañas reside en un par de cosas: primero, en que el New Weird se configura como una literatura de ficción especulativa de vanguardia con una inclinación literaria, mientras que el Bizarro plantea argumentos extraños y surreales sin pretender ser un alto arte o literatura pretensiosa. En otras palabras, solo busca entretener a través de su locura.

Dentro del Bizarro tenemos obras como la obra seminal Satan Burger (2001) del renombrado escritor Carlton Mellick III, en la que a través de un joven que puede ver su cuerpo desde la perspectiva de una tercera persona, y sus amigos, descubrimos lo que ocurre con el alma de cada uno sencillamente para evadir el aburrimiento (con todo y el pasaje de la chica cuya fantasía consiste en cogerse a Jesucristo en la cruz hasta que muera y hasta que resucite).

Y es curioso porque, si es entonces el espíritu de ese género antecedente lo que permitió el surgir de los mundos tratados aquí, no sería irracional coincidir con Damien G. Walter en que la verdadera energía experimental de la literatura reside entonces en la ciencia ficción.

Del mismo autor tenemos joyas como La vagina embrujada (The haunted vagina, 2006), cuando un chico descubre que la vagina de su novia asiática es un portal a un mundo sobrenatural, o Sex and Death in Television Town (2005), donde un grupo de pistoleros hermafroditas pelean contra demonios y mujeres samurái ninfómanas modificadas en un pueblo donde la gente tiene televisores por cabezas.

La surreal novela Casa de casas del autor Kevin L. Donihe (2008) es un último ejemplo épico de lo extraño en este género. Aquí conocemos a un hombre enamorado romántica y eróticamente de su casa, a la cual le propone matrimonio. Sin embargo, un día antes de la celebración ocurre el Gran Holocausto Doméstico en el que todos los hogares del mundo colapsan sin explicación. Entonces comienza la búsqueda de un hombre por averiguar qué le ocurrió a su amada prometida llevándolo hasta el Paraíso Doméstico, donde encontrará hogares que viven dentro de casas más grandes hechas de personas.

Damien G. Walter escribió alguna vez sobre el New Weird para el periódico británico The Guardian, que las irrealidades del género son herramientas útiles para diseccionar las dimensiones complejas de nuestro mundo contemporáneo con todos sus problemas. Algo para lo que el lenguaje de la ficción especulativa se revela como una poderosa fuerza que hoy permea gran parte de nuestra cultura.

Así, esa fuerza revolucionaria latente en ambas corrientes de lo que podemos llamar literatura extraña (New Weird y Bizarro), se conforma como una amalgama de extraña ciencia ficción, fantasía oscura y un horror transgresor de parte de la primera generación de escritores que crecieron totalmente inmersos en la cultura de la ciencia ficción, a la cual nosotros seguimos.

Y es curioso porque, si es entonces el espíritu de ese género antecedente lo que permitió el surgir de los mundos tratados aquí, no sería irracional coincidir con Damien G. Walter en que la verdadera energía experimental de la literatura reside entonces en la ciencia ficción. Pero si esto funciona o no, como siempre la última palabra será del lector. Después de todo, quizá una copa de un buen viaje extraño es lo que nos haga falta a todos en este país.

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En La vagina embrujada (The haunted vagina, 2006), de Carlton Mellick III, un chico descubre que la vagina de su novia asiática es un portal a un mundo sobrenatural.