Cosplay: un arte de pasión y experiencias compartidas

Por Chessil Dohvehnain

San Luis Potosí, México. 18 de diciembre de 2018 (The Fiction Review). Este fin de semana se llevó a cabo la Expocomic San Luis 2018, en la capital, donde se dieron cita cientos de fanáticos y amantes del mundo gamer, del comic, del anime y del manga para celebrar como cada año un espacio que permite la congregación de un apasionado sector de la población mexicana que crece cada vez más: un mundo donde generaciones distintas amantes de la cambiante “cultura popular” coinciden para compartir gustos, talentos y emociones que desbordan.

Y si hay un componente que no puede faltar es la presencia de aquellos dedicados al cosplay. Un movimiento global y diverso que ha crecido sobremanera en la última década y del cual da cuenta la perceptible profesionalización del cosplayer, como se aprecia en infinidad de convenciones como la internacional San Diego Comic Con, o en infinidad de páginas en redes sociales, donde emergen héroes y heroínas propias recompensadas por su dedicación con el amor de cientos de seguidores. Una de ellas es Nash Clive (@nash_clive), una joven comunicóloga y maquillista profesional, quien fue una de las invitadas especiales de la Expocomic San Luis de éste año.

“El cosplay es un arte que mezcla muchas otras artes que involucran el estilismo, la costura, caracterización, creación de props (réplicas de utilería), maquillaje e incluso performance. Es un arte completo, y un estilo de vida para muchas personas e incluso una profesión”, opina en exclusiva para The Fiction Review.

Originaria de Cuernavaca, Morelos y con 22 años de edad, Nash cuenta en entrevista que desde que estaba en la secundaria le llamaban la atención todas las personas que se disfrazaban de personajes de anime, cómics o películas y videojuegos, al grado de querer intentarlo salvo por breve pena que la frenaba. Pero al decidirse intentarlo por vez primera, la experiencia la cautivó.

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Instagram: @nash_clive

“Decidí aprender hacerlo por mí misma, y mi papá me ayudó mucho porque él es artista plástico. Me empezó a enseñar las maneras y juntos comenzamos haciendo estas cosas. Tanto mi papá como mi mamá me apoyan muchísimo, y mi padre está orgulloso de que sea una artista como él. Además mi madre también es otaku y gamer (a quien por cierto le encanta jugar Devil May Cry además de Grand Theft Auto), e incluso ella me pide a veces trajes para que los haga.”

Para ella el mundo del cosplay es uno de los medios más inclusivos que puedan existir, “porque te puedes encontrar a un rango bastante amplio de personas, desde aquellas que puedan tener poco o mucho dinero, o aquellas que pertenecen a la comunidad LGBTTTIQ, incluso góticos, punks, de todo. Creo que esto es muy inclusivo y eso está bien padre porque conoces nuevas personas que pueden ser muy diferentes a ti, pero que comparten un gusto por el anime y eso es genial.”

Para Denev Montalvo, conocida como Cherry Pink (@cherrypink_d), el atractivo que la motivó a ser una cosplayer fue la capacidad que la actividad le permite para manipular materiales diversos y el placer que le confiere investigar y conocer nuevas maneras de trabajar con estos al crear algo nuevo, llamativo y novedoso que solo es imaginado en la tinta por las mentes de los amantes del comic y del anime.

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Instagram: CherryPink_D

 

“Tienes que tener demasiada imaginación porque a veces utilizas materiales que nunca te imaginaste usar. Por ejemplo, el material del accesorio de colita que traigo está hecho con plástico usado normalmente para los faros de los autos. Pero también dedicarte a eso es costoso. Tanto peluca, como lentes de contacto, materiales, telas, etcétera, son una inversión. En mi caso, hago mis propios trajes, pero si no sabes coser eso implica otro costo extra para mandar hacerlo”, opina Cherry en entrevista.

Para Juan Manuel Leyva, un propmaker, la creatividad que menciona Cherry tiene un papel todavía más crucial: el de materializar mediante la técnica la utilería funcional de tecnologías, herramientas, gadgets y demás artilugios que de niños sólo soñamos que existan en el mundo real a causa de lo imposible que resultan ser en los cómics o videojuegos.

“Yo no sabía hacer nada de esa clase de accesorios. Y una vez vi una espada que me pareció comprada hasta que supe que el mismo muchacho que la portaba la había creado. Se me hizo súper interesante. Entonces cree mi propia espada en una expo basada en un juego que amaba. Compré mis herramientas, lo cual representó una gran inversión. Afortunadamente tuve muy buenos resultados. Cherry Pink ha sido una de mis principales clientes”, comenta.

Manuel Leyva describe esto como todo un reto porque la elaboración de tales artefactos, accesorios y armas, implica un proceso de diseño arduo que ha de materializarse. Aunque a veces la relación de costo beneficio no es del todo favorable, ya que la inversión de trabajo reflejada en los accesorios que comercializa online, es una que por desgracia no muchos pueden pagar en ocasiones.

“Veo más aceptación para comprar el trabajo en otros estados, pero también es bueno ver cómo las expos van creciendo y eso ayuda. Me motiva el estar aquí, ver a mis amigos, te permite salir de la rutina, me divierto. Es por gusto más que nada.”

Cosplay is not consent!

Empero los vaivenes del cosplay, una profesión fundada en la explotación máxima de la creatividad por la pasión, para Cherry Pink eso no impide disfrutarlo compaginando su vida profesional con lo que representa para ella una de las actividades más gratificantes de su vida. Gracias a los horarios flexibles de su trabajo, ella puede invertir tiempo libre en costura, por ejemplo. Aunque a veces los altibajos pueden ser abrumadores.

“Ha habido personas, en su mayoría hombres, que mandan mensajes indeseados en Instagram o Facebook, pero han sido cosas banales. Pero he sabido de casos en los que ha habido acoso al grado de que los acosadores crean cuentas falsas para seguir mandando mensajes o fotografías indebidas. Es incómodo que una como cosplayer femenina se exponga a esas cosas porque no puedes hacer algo sexy o bonito porque piensan que ya te pueden enviar cualquier cosa que se les ocurra por mensaje o fotografías”, recuerda Cherry.

Y es que el acoso, la discriminación y el hostigamiento sexual también han sido uno de los problemas más fuertes presentes en el mundo del cosplay. El mundo geek o friki tampoco ha estado exento de ello. Sin embargo, sus convicciones no tambalean.

“También está el bullyng cuando te dicen “ese personaje no te queda porque estás gorda o eres morena y no blanca”, etcétera. Es difícil. Pero también se trata de saber tomar las cosas de quien vienen, y no dejarse caer. A la gente nunca le vas a dar gusto, y si algo te gusta, sigue haciéndolo y mejora para que también esas personas se den cuenta de que no te interesa lo que te digan.”

Tan solo este año un diverso grupo de artistas femeninas de cosplay en los Estados Unidos, respaldadas por la organización Geeks for CONsent, convirtieron la San Diego Comic Con en el escenario de una manifestación pacífica, colorida y valiente, donde las mujeres demandaban un espacio seguro dentro de las convenciones, y un alto al hostigamiento y acoso sexual dentro de tales eventos bajo la premisa de que el disfraz no implica ningún tipo de permiso.

“Creo que hay una línea muy delgada entre lo que es sexy o bonito, y lo que ya es vulgar de alguna manera, por lo que creo que si hay que cuidar mucho las fotografías que se suben y cómo son tomadas. Se pueden subir fotos bonitas sin enseñar tanto, y también de esa manera te proteges, porque tal vez no puedas exigir respeto si no te estás dando a respetar.”

De manera algo similar Nadya Sonika, invitada especial a la Expcomic San Luis 2018 junto a Nash Clive, nunca ha vivido una situación de acoso a su persona. Aunque entre bromas opina que esto puede deberse a que, al ser del norte del país, los acosadores y hostigadores sexuales se frenan ante la imaginativa posibilidad de ser apaleados por ella.

“Pero obviamente en las redes sociales, como no tienes a una persona con la que te puedas enfrentar directamente, hay todo tipo de críticas no solo en el ámbito de una cosplayer. También ocurre con las host de televisión. Por ejemplo, una compañera de trabajo que estaba en TV, tiene un busto muy grande, y no usaba escotes. Aun así en redes sociales la hostigaban mucho diciéndole que pasara el pack. Y ella terminó por salir del programa de televisión por el temor al qué dirán, siendo que ella no tenía la culpa.”

Nadya opina, al igual que Cherry Pink, que las cosas tienen que ser “tomadas de quien vienen”, aprendiendo a ponderar que no vale la pena gastar energía y tiempo en la obsesión por los comentarios negativos. “Cuando empecé sí me sentía mal, y pensaba “Güey. ¿Por qué me dicen eso? ¿A poco estoy dando esa impresión?”. Pero gracias a Dios tengo muy buenos amigos que siempre han estado conmigo para apoyarme.”

El problema incluso puede ser la percepción que hay entre las personas en torno a lo que uno hace, incluso dentro del mismo mundo del cosplay, como ella lo cuenta. Cuando recién empezaba, Nadya compitió en un concurso que ganó disfrazada del famoso personaje femenino Morrigan Aersland, de la franquicia Darkstalkers. Un atuendo elaborado que le había costado un gran esfuerzo.

Al final del evento, en las afueras, una chica se acercó a ella, “y me preguntó que con quién me tuve que acostar para haber ganado. Yo tenía dieciocho años y yo así de: “ay, güey, ¿a poco eso doy a entender? En ese entonces estuve a punto de dejar el cosplay por ese tipo de cosas.”

Memorias del cosplay en México

“Comencé hacer cosplay en un evento pequeñito en mi ciudad. Mis amigos y yo, reunidos para estudiar porque éramos súper nerds, creímos que estaría padre ir disfrazados al evento. Te hablo del 2008, cuando esto todavía era muy underground y era como monos chinos locos para mucha gente. Entre todos nos animamos, y ahí me di cuenta que había más niñas o mujeres que tenían los mismos gustos que yo, y eso me enganchó. El cosplay era como un plus porque me podía sentir identificada en el evento vestida de mis monos favoritos con más personas a las que les gustaba eso. Eso me hizo continuar hasta la fecha”, comenta Nadya Sonica (@nadyasonika) para The Fiction Review.

Originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua, Nadya cree que cualquier tema tratado, mientras no sea conflictivo, es bueno para una sociedad con una amplia variedad de gustos. Para ella, el hecho de que algunas personas no comprendan esto o no les agrade, no significa que aquello sea malo o de “personas retraídas”. Calificativo que no hace muchos años podía ser escuchado en redes sociales para desvalorizar y discriminar, por ejemplo, a las personas dedicadas al mundo del cosplay.

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Instagram: nadyasonika

“Todos los temas geeks, como comics, anime, videojuegos, etcétera, pueden ser algo muy nuevo que apenas se está culturizando. Porque antes ya existía, pero no la aceptación que vemos ahora por parte de los padres, amigos o parejas. Creo que como ahora es más común, la gente está abriendo su mente, sobre todo aquí en México, país en el que somos súper conservadores y donde lo que no entendemos lo tachamos. Para la sociedad creo que es algo bueno abrirse a cosas que no conoce; aquí la gente está unida y creo que al final eso trae paz.”

Para cuando Nadya comenzó a dedicarse a esto, la valoración nada positiva que provenía de los prejuicios que menciona líneas arriba, se percibió incluso en su familia nuclear, quienes le decían que optara por invertir su dinero en cosas útiles. Algo que para ella, diseñadora industrial de profesión que otrora fuese una estudiante sobremanera ejemplar y responsable con dos empleos, no tenía mucho sentido.

“Aun así, yo no tenía el apoyo de mi familia hasta cierto día, chistoso por cierto. Mi papá es a quien le gustan los comics y los videojuegos y es súper fan de Resident Evil. Y en Ciudad Juárez hicimos un rally del videojuego donde yo interpretaba el personaje de Ashley Graham y me tenían que rescatar. Entonces voy saliendo de mi casa así como “ahí vengo, papá”, y él se me quedó viendo y me dice “¿eres la mona que se mete en los botes de basura en el Resident Evil?” Me dijo que el disfraz me había quedado muy padre y que sí me parecía. Desde ahí mi papá comenzó a estar de mi lado, cuando a mi mamá aun no le gustaban atuendos como el de Asuka (Evangelion), donde tal vez no enseño nada pero es todo pegadito. Y mi mamá decía “¡ay, mija!, ¿cómo vas así a los eventos?”

Su padre tuvo un papel fundamental para que su familia la apoyara de manera gradual, ya que según Nadya él entendió de qué se trataba, la diversión y el gusto por el cosplay. Un vínculo con un mundo que su madre desconocía. Posterior a ello, la paulatina evolución de ese mundo la vivió desde la época en la que los ganadores de concursos eran premiados con instantáneas Maruchan hasta el momento en que la comenzaron a invitar a eventos masivos gracias al apoyo de sus fans.

“No me la creía. Estaba en diseño industrial, era súper nerd, y tenía que lidiar con tener que entregar mis trabajos de lunes a jueves para tener tiempo para irme a los viajes sin faltar a la escuela. Hoy está más peleado porque hay más gente que apoya esto, pero también ya no se ve mal. Las personas lo están viendo como algo normal. También la gente que va comenzando va a pasar por muchos bajones porque irán aprendiendo. Pero cuando eso sucede, la gente reacciona a su esfuerzo.”

Tal como lo demuestran redes sociales y plataformas como Youtube, Twitch, Ko-fi o Patreon, en donde las modelos obtienen gran apoyo de sus fans en calidad de suscriptores a cambio de diferentes beneficios, cada vez más personas se sienten atraídas por el mundo del cosplay. Y aunque pueda ser una actividad que implica una gran inversión de creatividad, tiempo, dinero y esfuerzo, las recompensas de hacer lo que apasiona no tienen comparación.

“Es mucho basarte en tus amigos, o en tu familia si te apoya en este tipo de espacios, porque por ejemplo he visto a muchas niñas dejar el cosplay porque las critican mucho al momento de ganar concursos. Se les hace fácil criticar duramente quizá por envidia a una chica de diecisiete o dieciocho años, sin saber lo que sus palabras pueden afectar. Pero también se trata de que tengan mucho valor, porque si haces cosplay te pones en un espacio donde te van a criticar. Que les valga o que se les resbale, y que mejor se la pasen bien.”

De manera similar, Nash Clive recuerda que a ella le tomó unos años decidirse por entrar a esto, pero insta a que aquellas personas atraídas se atrevan. “Una vez que lo hice ya no pude parar. Es algo muy divertido, aprendes cosas nuevas. Que traten de mejorar sus trajes y que cada que usen algo, lo mejoren; aunque crean que ya está terminado, añádanle algo más, para que sus trajes sea más y más padres, y con eso les aseguro que cada vez lo harán mejor”, concluye.

 

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