El atraco, la comida y los animales: formas de ver la Ciencia Ficción en México

Fragmento de "Tenochtitlan", la ciudad azteca representada en el futuro por Mark Molnar

Por Humberto Ruiz Reynaga

La literatura de ciencia ficción en México, ¿de qué se habla? ¿de drogas, romances, garnachas, detectives, asesinatos, Tenochtitlán?  Pues algo así.

Los autores utilizan como recurso para escribir el mundo que los rodea . Tienen ideas arraigadas propias de su país o región, basadas en lo que se vive día a día en su entorno. Como es mayor su conocimiento sobre ciertos aspectos, es normal que éstos influyan en su temática de escritura.

Por ejemplo, en la ciencia ficción escrita en Estados Unidos, se ve clara la idea del destino manifiesto. Podemos notar en Ray Bradbury la influencia de la expansión territorial de Estados Unidos, vemos gente viajar a otros mundos y apropiarse de ellos, formar ciudades con nombres parecidos a los de sus ciudades y pueblos. Si eso pasa en nuestro país vecino del norte, ¿qué pasará entonces con la ciencia ficción mexicana?

En muchos de estos relatos de ciencia ficción se puede percibir el “México mágico”, hechos llenos de ironía, o de involuntario humor negro que sólo podrían ocurrir en este país.

Si bien ocurre de todo, abundan los temas propios de la vida diaria en México. Héctor Chavarría da muestra de la a veces excesiva hospitalidad mexicana en su cuento De cómo el Roñas y su mamá salvaron al mundo. En éste el Roñas trata de ayudar a dos extraños seres que él ve como extranjeros, y cuando le piden que los lleve con su jefe, Roñas les dice lo que dirían en 4 de cada 10 hogares: ¿Mi jefe? No, joy, el viejo se chispó hace tiempo…pero está mi jefa”. La matriarca de la casa les invita algo de la comida que ella vende en Tepito, y de extraña manera ayuda a salvar el mundo.

Aunque tal vez el cuento más conocido de Chavarría es la Crónica del Gran Reformador, disponible en la página de Ciencia Ficción Mexicana (CFMx). Este cuento es una ucronía, que abre a la imaginación la posibilidad de que nunca sucedió la caída de la Gran Tenochtitlán debido a la ayuda que recibieron los antiguos de cuatro “héroes” del futuro.

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“Visiones Periféricas: antología de la ciencia ficción mexicana”

En muchos de estos relatos de ciencia ficción se puede percibir el “México mágico”, hechos llenos de ironía, o de involuntario humor negro que sólo podrían ocurrir en este país. Personajes llenos de mala suerte que parecen siempre estar a punto de cambiar. Como Eliseo Hernández, un detective privado creado por José Luis Zárate, fundador de la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía.

En el cuento El viajero, al detective de pronto le llega un caso en el que le ofrecen una cantidad exagerada de dinero a cambio de dos cosas: que resuelva un crimen y que compruebe si el dinero que le acaban de dar es falso. El truco es que el dinero tiene la fecha del año siguiente y quien lo contrata es el asesinado. Increíble que, aunque pareciera que ya conté todo el cuento, esto es solo el inicio para el detective.

la imaginacion la loca de la casa

Tampoco en México estamos exentos la fijación enfermiza por los animales domésticos. ¿De cuántas maneras se puede hablar sobre una mascota? Cecilia Eudave, distinguida narradora de ciencia ficción mexicana,  toca el tema con su relato La mascota imaginaria  igual que Karen Chacek con Se renta. 

También tenemos cuentos distópicos en los que vemos la comida como lujo, anticuarios en mundos desoladores, caníbales dominando el mundo, etcétera. Todo imaginado por prosistas de mexicanos, porque la ciencia ficción en nuestro país no es algo que pocos hagan o escriban. Está viva en antologías de cuentos como Teknochitlan (2015), o la antología de relatos de ciencia ficción escrita por mujeres y antologada por Bernardo Fernández BEF (otro escritor célebre del género) La imaginación: La loca de la casa (2015).

La ciencia ficción siempre sorprende. Nos da la oportunidad de imaginar nuevos mundos, y de dejar de lado la barrera de la realidad. Los escritores mexicanos logran abordar conceptos básicos con los que nos sentimos identificados y los modifican para mostrarnos algo diferente y retorcido, más allá de lo que damos por sentado.