De H.G.Wells a Black Mirror: reflexiones sobre el tiempo

Por Scarlett Ramírez

El tiempo es una de las paradojas más complejas para la mente humana y tanto la ficción narrativa como la ficción audiovisual han intentado retratarla de formas diversas. El Viajero a través del tiempo se atreve a afirmar que el ser humano puede moverse en la dimensión temporal mediante su pensamiento. Es decir, si decidimos instaurar en nuestra mente uno de los recuerdos recónditos de la infancia, podemos recrearlo. Por supuesto, incluso los sueños nos han permitido mostrar esta posibilidad al crear universos paralelos que se mueven por medio de nuestros deseos o nuestros pensamientos más alejados a la realidad sin o con nuestro consentimiento. Vaya, la mente sí que podría tener vida propia.

Inicialmente, cuando las letras podían escribir lo que la mente callaba se creó un fenómeno literario que correspondía a los hechos fantásticos y que también envolvía asuntos como la ciencia ficción y el terror. Bien, podríamos decir que la literatura le abre las puertas a todos los inauditos. Sin embargo, con la invención de la televisión y el medio visual, el ser humano tuvo una oportunidad para recrear esa ficción que sólo la mente podría proyectar de una forma más completa, y una de las cuestiones más llamativas fue la posibilidad de alterar el orden del tiempo. ¿Quién controla el tiempo? ¿De qué forma y para qué?

“todo cuerpo real debe extenderse en cuatro direcciones: longitud, anchura, espesor y duración (…) Existen en realidad cuatro dimensiones, tres a las que llamábamos planos de espacio y, una cuarta, el tiempo.”

Muchas han sido las respuestas y, muchas más, las preguntas. En 1895 se publica la famosa y trascendente obra del escritor británico H. G. Wells, La máquina del tiempo. Aunque esta interrogante ya era planteada por otros pensadores, la obra de Wells resultó ser el parte-aguas en torno al problema y logró también, el surgimiento de un sinfín de escritores que asentaban las bases para trabajar la ciencia ficción.

Entendiendo al tiempo como la cuarta dimensión en la que viaja de manera libre y uniforme la conciencia habrá cabida para repensar sobre una fracturación de ese espacio.

Filby: “todo cuerpo real debe extenderse en cuatro direcciones: longitud, anchura, espesor y duración (…) Existen en realidad cuatro dimensiones, tres a las que llamábamos planos de espacio y, una cuarta, el tiempo.”

Viajero: “el tiempo es únicamente una especie de Espacio. La diferencia que existe entre la dimensión del tiempo y las demás, desde este punto de vista, consiste en el movimiento de la conciencia a largo de él, que es lo que constituye el progreso o avance del presente.”

Todo esto sirve de antecedente para abordar el tema que me atañe: el campo audiovisual y sus aportaciones. ¿Qué invención podría lograr el pensamiento? ¿Era viable apostar por la creencia de viajar en el tiempo o quedaría solo en la ficción? Al respecto la televisión quedó rezagada en comparación con las innovaciones que ya se venían cimentando, como la computadora electrónica y las mil y un funcionalidades que con ella se desataron.

En la década de 1950 los videojuegos llegaron a acaparar la gran pantalla y no con versiones tan desarrolladas como las de ahora, ni con la calidad gráfica que pueden ofrecernos ahora grandes compañías como Microsoft, pero sí con una propuesta distinta. El videojuego permitió entonces al usuario interactuar mediante uno de los personajes en toda la puesta en escena, sin límites y a través de un sinnúmero de mundos posibles, al igual que sucede en la literatura por medio de la imaginación.

Universos narrados como Zelda, Donkey Kong 64, Mario Party Doom, Xena The Talismán Of Fate, crecieron en el desarrollo del Nintendo 64 y, otros tantos como Resident Evil, Spiro, La Sirenita, Metal Slug vieron crecer la gran plataforma del primer Playstation. Con ello no quiero decir que antes no existieron otras consolas de videojuegos o que estos títulos sean los iniciadores, sino que son referentes que considero trascendieron a lo que conozco ahora, como uno de los juegos que en mi opinión ha abordado el tiempo de una forma asombrosa, magnífica e impresionante.

El asesino número uno es el tiempo. Nos destruye a todos.

Con esta frase comienza el videojuego desarrollado por Remedy Entertainment y distribuido por Microsoft Studios: Quantum Break, lanzado el 5 de abril de 2016. De la misma forma que Life is Strange, lanzado en 2015, se trata de un juego de toma de decisiones en las cuales no se puede prescindir del tiempo, y donde éste afecta de manera directa e indirecta el panorama y la caracterización de sus personajes.

En ambos casos (Quantum Break y Life is Strange) la cuestión del espacio y la cuarta dimensión se aborda y cimenta a través de tecnologías y poderes sobrenaturales que logran fracturar la estructura de la cuarta dimensión creando un caos que afectará a grandes escalas. Así, también envolviendo el desarrollo de Quantum Break, este se retroalimenta de episodios de la serie y de objetos narrativos.

Si ser humano a través de la ciencia y la tecnología ha buscado desarrollar un método que haga posible el viaje en el tiempo, así también como sucede en la obra de Wells, estas plataformas han reincorporado la historia del personaje que logra desarrollar una tecnología que permite este viaje. El Viajero del tiempo logra trascender hasta cierto punto y puede volver a contar lo que ha pasado en su viaje una vez emprendido.

Después del primer experimento, la curiosidad del Viajero ha sido tanta que desea ir al futuro para ver con sus propios ojos lo que sucederá con el universo. Ahora, puedo afirmar que es una curiosidad universal el fin de los tiempos y el fin de la raza humana palpable en las siguientes cuestiones que nos hacemos:­­­­ ¿Habrá una evolución? ¿Qué cambiará? ¿Qué llevará a la humanidad a su declive?  ¿Habrá forma de evitarlo? Y todas estas preguntas, que también son abordadas por la adaptación cinematográfica de la obra de Wells[1], son retomadas y plasmadas en una interpretación visual del mundo a través de la existencia de una especie involucionada llamada los Morlock y entre los pocos restantes que aún identifican el lenguaje y las características humanas como los Eloi.

“durante el desarrollo del videojuego, los desarrolladores de Remedy Entertainment consultaron a un profesor científico que había trabajado en el CERN para que les ayudara a escribir una trama de tal manera que se adhiera a la teoría de la física actual”.

Quantum break, a diferencia de la obra y la adaptación de Wells, retoma la idea de la creación de la máquina del tiempo y la cuestión de cómo la tecnología ha logrado explicarlo y reunir las mil formas posibles para hacerlo tangible. Así, los personajes Paul y Will, colegas de universidad, se reúnen para planear el experimento que cambie el mundo. Will, no tan confiado de poner en tela de juicio las leyes de la naturaleza, crea un método que contrarresta los efectos que causará el viaje en el tiempo. Sin embargo, Paul no está de acuerdo y prefiere hacerlo por su propia cuenta.

Después de traer a la ciudad a Will, hermano de Jack, Paul le pide que le ayude a probar la máquina que ha diseñado para viajar en el tiempo, donde aprendemos que al viajar en el sentido de las agujas del reloj, se produce una progresión hacia adelante en el tiempo, y moverse en el sentido contrario a las agujas permite viajar hacia atrás: “durante el desarrollo del videojuego, los desarrolladores de Remedy Entertainment consultaron a un profesor científico que había trabajado en el CERN para que les ayudara a escribir una trama de tal manera que se adhiera a la teoría de la física actual”.

Y así comienza el juego, donde nosotros guiaremos a Jack Joyce en su toma de decisiones y, a la par, también podremos manejar al antagonista de esta historia también: Paul Serene. Es entonces que a través de un asombroso espectáculo visual el jugador conoce la serie de hechos narrados que desarrolla Remedy, donde la Universidad de reunión de nuestros protagonistas sirve de primer escenario para presentar una atmósfera gris y decadente.

Con el pasar del juego e inmersos en el experimento contra el tiempo que ha desarrollado Paul, descubrimos que éste ya lo había alterado y que ya había logrado viajar al futuro. Por lo cual para el término del primer acto se nos permite tomar una de las decisiones más contundentes del relato y se nos menciona que la elección que hagamos determinará cuál de los dos futuros posibles observaremos al finalizar el juego.

En un entramado como el de Quantum break, tenemos al protagonista héroe justiciero que lucha no por encontrar al culpable. Por el contrario busca descubrir la verdad. Una verdad que le era ajena hasta que decidió involucrarse en el juego de poder de su contra parte. Así nuestro protagonista, Will, sufre la muerte de su hermano a manos de Paul, pero no se detiene a vivir el duelo, ya que Jack logra inmiscuirse en los asuntos de Paul, y también sufre las afectaciones que produce el chronon adquiriendo súper-poderes que le permiten controlar la cuarta dimensión.

Dentro de las funciones que tiene el jugador para elegir, está la posibilidad de detener el tiempo para manipularlo a su antojo, lo cual sirve más para el momento de guerra o encuentro con sus antagonistas, donde además podrá moverse mucho más rápido en el tiempo que las personas que estén viviendo el mismo momento con él. Y con el tiempo, se vuelve mucho más hábil para escudriñar lo que acontece a su alrededor y mucho más preciso en el dominio de armas.

En una era como la que estamos viviendo el tema del tiempo terminará por desarrollarse de acuerdo a las innovaciones científicas y tecnológicas, prueba de esto también la encontraremos en series como Black Mirror en donde se explorarán las posibilidades más extrañas y oscuras de la tecnología.

Para ejemplo tenemos el episodio Oso blanco que explora la invención de tratamiento psicológico para los criminales a través de la mente, o San Junípero que muestra el desarrollo de vida virtual para las personas mayores presas de un estado vegetal, e incluso Playtesting, que acerca al espectador a la línea tan delgada y casi inexistente entre la realidad virtual y la propia realidad, entre algunos otros capítulos que totalmente recomendaría de esta serie. Aunque en cuestiones de tiempo también caben mencionarse títulos recomendables como El efecto mariposa y The jacket.

¿Y tú, crees realmente en la alteración del tiempo?

 

[1] H.G. Wells logró que sobre su obra se posicionaran adaptaciones cinematográficas como el remake de la película de 1960 (aquí el link para acceder: https://gloria.tv/video/pco6BuBKE2jp6ZgdLH6JkqzdU) producción de Walter F. Parkes y David Valdes que dirigió el bisnieto de Wells, Simon Wells (aquí el link del remake: https://gloria.tv/video/Rd1rivkQeUEm4Vn2DVxFgzwDP).