Matar a la ciencia: El Problema de los Tres Cuerpos o la física de un final anunciado

"El problema de los tres cuerpos", de Cixin Liu

Por Chessil Dohvehnain

Matar a la ciencia. ¿Eso podría causar el colapso de nuestra civilización? Es posible. Al menos es la premisa fundamental de un profundo plan expuesto en las páginas de El Problema de los Tres Cuerpos del autor Cixin Liu, obra ganadora en 2015 del prestigioso Premio Hugo a mejor novela de ciencia ficción, y que da inicio a una trilogía que ha cautivado a millones.

En la novela seguimos los pasos de una joven astrofísica llamada Ye Wenjie, hija del físico teórico Ye Zhetai y Shao Lin. De manera rápida el autor nos sumerge en el auge de la Revolución Cultural China liderada por Mao Ze Dong, donde conocemos la horrenda y nefasta visión que de la ciencia se tenía en la década de 1960 bajo el control hegemónico del marxismo. A través de una serie de terribles circunstancias, la protagonista termina laborando en calidad de disidente política, en un proyecto ultrasecreto chino conocido como Costa Roja, donde sellará el destino de la humanidad.

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Formulación del problema de los tres cuerpos

Mientras tanto en el presente tenemos grandes problemas. Una gran cantidad de científicos alrededor del mundo están cometiendo suicidios masivos, alertando a los gobiernos del mundo. Es entonces que conocemos al científico Wang Miao, experto en nanomateriales quien es reclutado para investigar a la organización Fronteras de la Ciencia dirigida por la científica japonesa Shen Yufei, quien junto a su esposo, el prodigioso matemático Wei Cheng, podría esconder algo terrible.

De la mano del tenebroso detective Shi Quiang, Miao se embarcará entonces en una peligrosa odisea por averiguar qué hay detrás de los suicidios alrededor del mundo, mientras un extraño juego de realidad virtual, El Problema de los Tres Cuerpos, se hace presente a la vez que las leyes físicas de la realidad parecen rendirse y claudicar ante el poderoso puño de un indomable adversario.

  “-¡Ye Zhetai, de esta acusación no puedes eximirte! ¿Cuántas veces has adoctrinado a tus estudiantes con la reaccionaria interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica?

   -No es más que la explicación más coherente con los resultados experimentales que hay hasta la fecha.

El tono calmado con que respondía, pese a ser el blanco de tan furibundos ataques, la desconcertaba. Empezaba a sentir pánico.

   -Según la misma –continuó ella-, la mera observación externa conduce al colapso de la función de onda. ¡No es más que otra muestra de idealismo reaccionario, y de las más descaradas!

   -¿Es la filosofía la que debe guiar los experimentos o son los experimentos los que deben guiar la filosofía?

La súbita réplica del profesor consternó a los perpetradores de la sesión de castigo. Durante unos instantes no supieron qué hacer.

   -¡Pues claro que la correcta filosofía marxista debe guiar los experimentos! –espetó finalmente uno de los chicos.

   -Eso equivale a decir que la filosofía correcta viene dada del cielo. Se contradice con la idea de que la verdad emerge de la experiencia. Niega los principios con los que el mismo marxismo busca entender la naturaleza.

Ni Shaolin ni ninguno de los dos chicos supieron qué contestar. A diferencia de aquellos guardias rojos que aún estaban  en el instituto, ellos no podrían permitirse el lujo de ignorar la lógica.”

Fragmento de El Problema de los Tres Cuerpos, de Cixin Liu. 2016. Editorial Nova.

 

Cixin Liu nació el 23 de junio de 1963 en la República Popular China, donde trabajó como ingeniero en la central eléctrica de la ciudad de Yangquan, ubicada en la provincia china de Shanxi, hasta que la central cerró a causa de la contaminación atmosférica. Escritor durante sus ratos libres, Liu se convirtió hoy en el principal exponente de la ciencia ficción de su país, en un género que fue prohibido durante la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Ganador del premio Galaxy en su país, gente como Barack Obama, expresidente de los Estados Unidos de Norteamérica y Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, han recomendado su obra junto con las prestigiosas revistas académicas Nature Physics y Science. Y no es para menos.

La traducción del chino al castellano por Javier Altayó, para la editorial Nova (que publica la trilogía en México) es calificable como prodigiosa. Su prosa es caracterizada por enunciados cortos y concisos, con descripciones a veces complejas, entretejidas con sutiles metáforas y alegorías propias del pensamiento oriental a los que quizá estemos acostumbrados si se es fan de la obra de escritores como Murakami, o del producto visual japonés en general.

El ritmo es rápido y en ocasiones vertiginoso gracias a la capacidad descriptiva de Liu, si confiamos en el talento del traductor. Sin embargo, la abundancia de términos técnicos propios del campo de la ingeniería, la física y la matemática, e incluso la astrofísica pueden volver la lectura difícil para alguien que no esté acostumbrado a la ciencia ficción dura. Aunque algunas notas al pie sirven como guía a pesar de que en otros casos será necesario para el lector hacer una pausa para buscar en internet o en el diccionario algunos significados y veracidades particulares, si así se desea.

Y es en este punto que la verosimilitud científica de la obra de Cixin Liu merece mención aparte. Esto se debe a que a lo largo de la obra vemos como el ingeniero chino despliega para su conveniencia un vasto conocimiento técnico en su campo, que le permite elaborar hipótesis salvajes variadas y fascinantes, como aquella que imagina el “desdoblamiento” de protones en dos dimensiones mediante un súper acelerador de partículas, con el objetivo de crear un arma aterradora de escala planetaria.

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Cixin Liu

Mientras que por otro lado las connotaciones políticas y sociales de las premisas presentadas son una cereza más del pastel. Un factor fundamental en la ecuación que representa la obra del autor chino. Sin duda, al pasar las páginas es claro que el escritor posee una visión específica de la historia de su país y de lo que quizá significó para mucha gente el sacrificarlo todo por una causa como el marxismo.

Una lección amarga que Occidente y el Tercer Mundo, activistas y movimientos heterogéneos indígenas o no, podrían considerar en sus luchas. Porque como bien se lee a lo largo de la novela, ¿cuál es el precio a pagar? ¿Vale la pena darlo todo por una idea, o una creencia fundamentada en el horror de la experiencia de vida individual? ¿La humanidad debe pagar, en su totalidad, los costos de las acciones de fe ciega de unos cuantos? Preguntas difíciles que Cixin Liu nos plantea mientras el dolor y la crueldad manan de algunos de los pasajes más abrumadores de su trabajo.

¿Pero qué buena obra de ciencia ficción no permite plantear semejantes cuestiones? Y es aquí donde se vuelve valiosa la reflexión sobre el pensamiento científico que inunda la totalidad de la novela. Para el autor, es la ciencia esa forma de pensamiento humano que, hoy en la cúspide de nuestra historia evolutiva, es lo que permitirá la supervivencia humana ante amenazas catastróficas que se presentan en la forma de cambios climáticos, hambrunas, enfermedades y problemas sociales profundos.

  “-¿Y cuál es su conclusión?

    -Que todo lo que pasa está coordinado desde la sombre por alguien con un único propósito: terminar con cualquier tipo de investigación científica.

   -¿Quién es ese alguien? –preguntó Wang.

   -No tengo ni idea –respondió Da Shi-. Pero sé que tienen un plan metódico y concienzudo. Primero dañan las infraestructuras científicas, luego matan a los investigadores o bien los torturan psicológicamente hasta que acaben suicidándose…Siempre procuran manipular al máximo sus pensamientos hasta que terminan volviéndose más tontos que la gente corriente.

   -Esta última observación es realmente perceptiva –reconoció Wang.

   -Al mismo tiempo, tratan de manchar la reputación que tiene la ciencia en la sociedad. Es verdad que siempre ha habido gente que ha realizado acciones en contra de la ciencia, pero nunca de forma coordinada.

   -Le creo.”

Fragmento de El Problema de los Tres Cuerpos, de Cixin Liu. 2016. Editorial Nova.

 

La gran variedad de nociones de la física presentadas en la obra, en particular el problema de los tres cuerpos derivado del estudio de la mecánica clásica de los cuerpos celestes, ofrece una coyuntura excepcional e intelectualmente válida para el argumento principal de la historia: la razón por la cual la existencia humana ser verá, con justa razón y validez, amenazada.

Y es que, aunque estudiado por matemáticos y físicos desde hace más de cien años, el problema de los tres cuerpos ha demostrado ser prácticamente irresoluble en términos generales. Este hecho, usado como un motor principal en la obra de Liu de manera convincente, es uno de los méritos que la ciencia tiene entre muchos otros para inspirar historias verosímiles tejidas con la construcción balanceada de personajes desde una perspectiva que no es la Occidental.

Sin duda me atrevo a decir que, a título personal, El Problema de los Tres Cuerpos de Cixin Liu es una joya de la literatura de ciencia ficción contemporánea, sin mencionar que las críticas de diversos lugares consideran la trilogía completa como una obra maestra. Personajes profundos y complejos envueltos en contextos sociopolíticos históricos creíbles es lo que el lector podrá encontrar en su obra, además de un estilo y una voz cautivadora que afianzará en los atrevidos una pasión por el conocimiento científico y su poder para salvar a la humanidad.