Miles de años después de Will Smith: el Ciclo de la Fundación de Asimov

La Fundación es uno de los ciclos narrativos más fascinantes de Asimov, a quien recordamos con esta reseña.

Por Paulina Torres

Hay que tomar en cuenta que la ciencia ficción se acuñó como género literario en 1920, pese a tener obras maestras temporalmente anteriores de Julio Verne y H.G Wells a quienes se les considera “los padres” de este género. El género especula y se deja llevar por el imaginario de sus autores sobre la ciencia física, natural y social, vagando en cualquier tiempo o espacio, cualquier plano o realidad.

Al hablar de ciencia ficción no podemos permitirnos olvidar a Isaac Asimov, químico y escritor con alto coeficiente intelectual, que nos dejó un legado de 16 libros que se dividen en tres sagas. No es necesario leer todas en orden pues cada una tiene su argumento consolidado. Podemos recordar la adaptación cinematográfica de Yo, Robot, que conforma el primero de los libros de la primera saga llamada “Ciclo de la Tierra”, y continuando con la del Imperio Galáctico, pero saltemos en el tiempo miles de años después de Will Smith, donde toma lugar El Ciclo de la Fundación o Ciclo de Trantor.

Asimov nos lleva a un paraje interestelar colonizado por el Imperio Galáctico, donde un hombre llamado Hari Seldon augura la caída del Imperio y sienta las bases de una ciencia ficticia que involucra la sociología, la piscología y las matemáticas: la psicohistoria.

Asimov nos lleva a un paraje interestelar colonizado por el Imperio Galáctico, donde un hombre llamado Hari Seldon augura la caída del Imperio y sienta las bases de una ciencia ficticia que involucra la sociología, la piscología y las matemáticas: la psicohistoria. Mediante ella Seldon puede predecir el curso de la civilización, los acontecimientos políticos y sociales, las guerras, el declive de la ciencia y el nacimiento de una civilización mentalmente súper desarrollada.

Así pues, el padre de la psicohistoria se interna en Términus, un planeta carente de metales y al borde de espacio, donde acompañado de un grupo de intelectuales formará una enciclopedia para que la humanidad nunca olvide su historia, su cultura y su saber. Además deja constado que se creará una Segunda Fundación al otro extremo del espacio.

Términus formará pieza clave por generaciones y Seldon será uno de los personajes, si no es que el único, que permanecerá constante, aunque secundario, a través de los miles de años de la historia de esta trilogía.

Quizá lo sorprendente es saber que el imaginario futuro de Asimov realmente es el hoy.

En La Fundación, ya la primera novela como tal del ciclo, podemos advertir que Términus ha crecido en tecnología y en ciencia, pero se encuentra indefenso ante la posible colonización por parte de un débil Imperio y demás planetas con un desarrollado navío espacial. Aquí entra una célebre frase de su autor: “la violencia siempre es el último recurso del incompetente.”

A través del futuro ficticio de Asimov podemos apreciar un espejo a nuestra realidad. Cada capítulo nos da un panorama de cómo se vive en distintas partes de la galaxia, cómo existen planetas sometidos por religiones creadas a partir de la ciencia misma, viendo aquellos que la manejan y la portan como magos, comerciando energía y escudos protectores, metales para máquinas o navíos. Quizá lo sorprendente es saber que el imaginario futuro de Asimov realmente es el hoy.

En Fundación e Imperio, segundo libro del ciclo, tenemos dos partes: aquella que nos explica cómo termina el gobierno opresor y cómo surge ¿un salvador? Algo así como las elecciones pasadas en México. Este hombre intelectual se basó en la caída del imperio romano, poniendo fin al Imperio Galáctico en una especie de juego de ni tú ni yo.

El personaje principal nos habla de Bel Riose, un general extraordinario del Imperio, inteligente, audaz y posiblemente apuesto, con experiencia y honorable, quien dirige un ataque a la Fundación para que el emperador pueda renacer con fuerza sobre sus enemigos. Aunque sabemos de antemano, gracias a Seldon y su psicohistoria, que eso no será posible, la magia de esta parte está en que terminas simpatizando con el antagonista de la historia.

Cabe destacar que esta galaxia no está llena de criaturas con escamas en la cara, ojos grandes y negros ni tentáculos tipo Star Wars. Todos son seres humanos, de diferentes razas y estratos sociales, pero humanos. Hasta que aparece El Mulo. Personalmente es mi parte favorita y donde Asimov le da un vuelco a una historia que podría empezar a ser aburrida o plana en su narración hecha desde una perspectiva de tercera persona.

Definitivamente para adquirir la saga aconsejaría hacerlo en un solo ejemplar ya que Asimov mezcla química y mentalmente todos los sucesos que se hace adictivo al lector como para andarlo buscando por partes.

Continuando con El Mulo, se trata de un ser que tiene la capacidad de manipular las emociones de los demás. Viaja disfrazado de bufón y empieza a tomar auge como líder y colonizador de distintos planetas. Esto conlleva un problema para la Fundación, puesto que el Mulo es esa variable que altera todos los cálculos de los psicohistoriadores; algo que podría llevar a una Segunda Dictadura o un Segundo Imperio.

Aquí es cuando uno se acuerda del preludio de la saga y de que el tal Hari Seldon formó una Segunda Fundación a la que mando del otro lado del borde espacial. Así que los nuevos personajes, incluido el Mulo, se dedicarán a saltar de planetas en planetas, de aventura en aventura, juntos y separados para encontrarla.

Este último tomo genera todo un torbellino de emociones y de misterio, quién es quién y quién hace qué, regalándonos un final realmente inesperado. O no. Definitivamente para adquirir la saga aconsejaría hacerlo en un solo ejemplar ya que Asimov mezcla química y mentalmente todos los sucesos que se hace adictivo al lector como para andarlo buscando por partes.