Cuidar los pequeños detalles: La leyenda de la princesa Kaguya

Por Gilda Noyola

Kaguya-hime no monogatari, o La Leyenda de La Princesa Kaguya, es una de las muchas fascinantes cintas de la ya reconocida compañía de Estudios Ghibli. La cinta, dirigida por Isao Takahata, está basada en el cuento japonés llamado El Cortador de Bambú (Taketori Monogatare) creado a finales de siglo IX o principios del siglo X, el cual es considerado como el primer relato de ciencia ficción de la literatura nipona.

Nominada al Oscar, la película, que fue estrenada en el año 2013 y que al siguiente año fue presentada en el sexagésimo séptimo festival de Cannes, nos muestra una obra maestra de la animación japonesa, la cual relata la historia de una princesa que provienen de la luna y que es encontrada por un cortador de bambú mientras hacía sus labores diarias de trabajo, al ver a la pequeña criatura postrada en un tallo de bambú, decide llevarla a casa y junto a su esposa, comienzan a cuidar de ella, a criarla como su hija entre la naturaleza y la vida rural cotidiana, ahí la pequeña princesa crece como una niña feliz y querida que convive con los demás habitantes del campo.

La princesa comienza a extrañar la vida sencilla y alegre del campo en donde creció.

Al crecer, el cortador de bambú decide que es hora de darle la vida llena de lujos y comodidades a la que cree está destinada, así que la lleva a la capital para vivir en una gran mansión rodeada de prendas finas y sirvientes a su servicio, lo cual a la pequeña princesa no pareciera desagradarle en un principio, pero conforme pasa el tiempo y se ve obligada a seguir las rigurosas normas de comportamiento de la nobleza, la princesa comienza a extrañar la vida sencilla y alegre del campo en donde creció.

Con el tiempo, ella se va rodeando de nostalgia y melancolía, lo que provoca que, sin estar plenamente consciente de la acción, haga un llamado a la deidad de la luna, en un intento de pedir auxilio, lo cual provoca que llegue el día de su partida del mundo terrenal para volver a su verdadero hogar.

El mensaje de la película podría ser el aprender a cuidar nuestra tierra y amar los pequeños placeres de la vida, que aunque siendo sencillos, pueden hacernos más feliz de lo que pensamos.

Dejando a un lado lo fascinante del cuento por sí mismo, la cinta que parece estar creada con la técnica de pintura a pincel, es una obra maestra del reconocido director, en donde se unen la magia de una leyenda perteneciente a una de las culturas más antiguas, con el poder de la animación; además de que la banda sonora, dirigida por Joe Hisaishi, le da un toque muy alegre y melancólico.

Los colores y la representación de los paisajes es algo que no puede pasar desapercibido por el espectador, a quien se les muestra también, un poco de la vida rural del Japón medieval, puesto que en algunas de las escenas, se muestra la forma en como transcurría la vida cotidiana del campo, los talleres y la forma de manufacturar algunos objetos y la manera en cómo se trabaja la tierra son mostrados de una manera fascinante en la película. Cuyo mensaje podría ser el aprender a cuidar nuestra tierra y amar los pequeños placeres de la vida, que aunque siendo sencillos, pueden hacernos más feliz de lo que pensamos.

Si de verdad quieres sentir un poco de sentimientos de alegría con un tono de amargura, el cuento de la princesa Kaguya es una de las películas que no te puedes perder, puesto que los sentimientos transmitidos en la cinta te cautivan y te hacen sentir como parte de la historia, además de que te dejarán un dulce recuerdo.