El cuento policiaco mexicano: María Elvira Bermúdez

Por Lorena Rojas

Entre las grandes autoras que han surgido en México, varias cultivaron con maestría el género del cuento, especialmente durante la llamada generación de medio siglo. Amparo Dávila, Inés Arredondo, Guadalupe Dueñas y Elena Garro son algunas escritoras cuyos cuentos hoy en día siguen siendo referente y, aunque algunas de ellas son menos leídas que otras, actualmente han sido redescubiertas por lectores e intelectuales más jóvenes, lo que las ha llevado a ocupar poco a poco el lugar que les corresponde.

María Elvira Bermúdez (Durango 1916 – Ciudad de México 1988), sin embargo, es un caso excepcional. Primera mujer en graduarse de la Escuela Libre de Derecho, ejerció como Actuaria de la Suprema Corte de Justicia y fue profesora de enseñanza especial en la SEP. Su escritura, a pesar de ser comprometida y prolífica, hoy día permanece injusta y misteriosamente olvidada por la academia y los lectores, a excepción tal vez, de algunos aficionados a la literatura policial. Esto pudo deberse quizás, a la casi nula reedición de su obra, o al hecho de que ésta perteneciera al género policiaco, poco leído y apreciado en nuestro país en su época.

Sus cuentos comenzaron a publicarse desde la década de los cuarenta en periódicos y revistas, entre ellas la revista Selecciones Policíacas y de Misterio, en la que publicó por primera vez “Mensaje inmotivado”, en 1948.

“En él, encontramos a María Elena Morán, la primera mujer detective de las letras mexicanas, un ama de casa inteligente, curiosa y aficionada a resolver enigmas”

Además de libros de ensayo, antologías y una novela, Bermúdez publicó seis libros de cuentos –todos policiacos y de misterio, sobra decir−, la mayoría de ellos hasta la década de los ochenta. Entre éstos, el más popular es Muerte a la zaga (Premià, 1985), pues fue incluido en la colección “Lecturas Mexicanas” del Fondo de Cultura Económica, con un tiraje de 30 mil ejemplares, de los cuales, unos pocos continúan esparcidos por las librerías de viejo de la Ciudad de México.

Previo a este volumen, había publicado Detente, sombra (Universidad Autónoma Metropolitana, 1984), un conjunto de nueve relatos de los que resaltaré para interés de este ensayo el homónimo “Detente sombra”, cuento publicado por primera vez en el Anuario del Cuento Mexicano de 1961, editado por el Departamento de Literatura del INBA.

En él, encontramos a María Elena Morán, la primera mujer detective de las letras mexicanas, un ama de casa inteligente, curiosa y aficionada a resolver enigmas, a quien una de las protagonistas, la Licenciada Oralia Vargas, recurre por su fama esclareciendo misterios y crímenes:

No te hagas la modesta, por favor. Yo sé que resolviste un caso en Chihuahua y dos aquí en México. Tú puedes ayudarme descubriendo a la asesina (182).

“María Elvira narra las pesquisas y acontecimientos que tienen lugar tras el asesinato de América Fernández, una escritora que aparece muerta en el departamento de la crítica literaria Georgina Banuet”

El cuento inicia, curiosamente, con una advertencia sobre la absoluta ficcionalidad de los hechos narrados, seguida de un prólogo, algo inusual en los relatos de la autora y en los cuentos en general, sin embargo, este es inusual en más de un sentido. Dividido en cuatro partes –además del prólogo y el epílogo−, María Elvira narra las pesquisas y acontecimientos que tienen lugar tras el asesinato de América Fernández, una escritora que aparece muerta en el departamento de la crítica literaria Georgina Banuet, quien de inmediato se convierte en la principal sospechosa ante los ojos de los demás personajes.

Los hechos ocurren en la Ciudad de México −un escenario recurrente para la autora, aunque no el único – ambiente en el que resulta ‘natural’ insertar personajes y situaciones diversas como las presentadas en este caso. La ciudad es para los personajes, un espacio en el cual pueden desenvolverse se manera segura y completa, como es el caso de la detective Morán:

En realidad, quería sumarse aunque fuera por una semana a la vida compleja de la capital y, si la suerte se portaba bien, seguir de cerca las averiguaciones sobre algún crimen misterioso. Sus aficiones de detective eran auténticas. Pero allá en Torreón no podía desenvolverlas con la frecuencia, la amplitud y, sobre todo, la distancia que México le brindaba. (pp. 180-181).

“En este contexto tenemos a las involucradas: doctoras, abogadas, licenciadas, reporteras, diputadas, políticas y escritoras; más de quince personajes entre las que no aparece ni un solo varón”

En este contexto tenemos a las involucradas: doctoras, abogadas, licenciadas, reporteras, diputadas, políticas y escritoras; más de quince personajes entre las que no aparece ni un solo varón. Ese es uno de los logros y los aspectos inusuales de este cuento que surge en una época de cambios sociales importantes para las mujeres, que habían conquistado el derecho a votar y ser votadas algunos años antes, así como la apropiación de ciertos espacios que les habían sido negados hasta entonces.

De este modo, la trama confluye en un ambiente de mujeres poderosas, seguras, pero igualmente inmersas en la sensación de misterio, engaño y traición que llevó a alguna de ellas a matar a una de las “suyas”. Así, la autora teje un entramado de sospechas y pistas que van llevando a la detective a inmiscuirse en el ambiente intelectual de la época, el de la capital donde las mujeres ocupan cargos públicos y asisten a reuniones sociales pero también políticas e, incluso, tienen su propio partido político: Unión de Mujeres.

“En este entorno de oportunidades colectivas, pero a la vez de competencia y reconocimiento de las diferencias, María Elena Morán se consolida como una detective que va hasta el fondo de la cuestión y devela las motivaciones de cada una de sus compañeras, en las que el lector podrá encontrar continuas pistas falsas para desviar la atención de la verdadera asesina o para continuar con sospechas anteriores”

Además de lo mencionado, otro tema del que se habla sutilmente en la narración es el posible lesbianismo de algunas personajes,  que se sugiere tras la sospecha de que el asesinato haya sido resultado de un “crimen pasional”, lo cual comentan con tono de broma Oralia y María Elena:

−Después de todo, si eso es cierto, nada tiene de extraño. En todas partes sucede lo mismo ¿no? Pero, no divaguemos. Lo que necesito es, ante todo, Oralia, que me des los nombres de algunas de esas gentes famosas y que me proporciones los medios para ponerme en contacto con ellas.

− ¿Con las raras? Pero, hombre, María Elena, ¡Cómo has cambiado! Yo no sabía… (191).

En este entorno de oportunidades colectivas, pero a la vez de competencia y reconocimiento de las diferencias, María Elena Morán se consolida como una detective que va hasta el fondo de la cuestión y devela las motivaciones de cada una de sus compañeras, en las que el lector podrá encontrar continuas pistas falsas para desviar la atención de la verdadera asesina o para continuar con sospechas anteriores.

“La voz omnisciente que nos ha estado llevando a todas partes junto a la detective, en esta última parte se desprende hasta el contexto de la asesina para llegar a todos los resquicios de la narración”

Para la completa resolución del conflicto, Bermúdez utiliza el epílogo. La voz omnisciente que nos ha estado llevando a todas partes junto a la detective, en esta última parte se desprende hasta el contexto de la asesina para llegar a todos los resquicios de la narración. De este modo, nos enteramos del misterioso nombre de la responsable hasta el último momento, cuando ella ya se encontraba tranquila, cantando la misma canción con la que comenzó la historia: …tomorrow will be too late. It´s now or never

Así, en esa “nueva era” para las mujeres, la autora hace confluir mediante la construcción de sus numerosas personajes, distintas maneras de ser mujer en la época, todo ello  mientras presenta un relato policiaco bien construido que puede satisfacer a cualquiera de los lectores amantes del género; tal como lo haría una experta exponente y defensora del enigma.

 

  • Ficha: Bermúdez, María Elvira, Detente, sombra, Universidad Autónoma Metropolitana, México, D.F., 1984

** El cuento puede encontrarse en línea: https://issuu.com/cnl-inba/docs/maria_elvira_bermudez.pdf1