Historietas de miedo, terror y espanto en México: una introducción

Por Ronnie Medellín

Hace unos años decidí coleccionar historieta mexicana antigua, entrando poco a poco en un extraño mundo que desconocía completamente. En ese mundo no había editorial VID, Novedades o Intermex, todas estas editoriales y distribuidoras propias de mi generación. Al contrario, me topé con un océano de posibilidades donde las editoriales surgían por doquier. Editorial Novaro, la cual creía conocer, me superó con su edad y variedad, pues más allá del umbral había cosas interesantes de La Prensa, de lo cual sólo conocía su infame periódico. También estaba EDHAR, conocida por los “memines” y Lagrimas y Risas. Todavía más allá conocí Editora Sol, la cual se ha vuelto objeto de deseo para mi colección, Proteo, Ortega y Colunga, Orizaba, Kon Tiki, Joma, Editormex, entre otras.

Mi primer contacto no fueron las historietas de terror ni los objetos raros, fueron los superhéroes, específicamente una edición de los años sesentas de los Hombres X publicada por La Prensa. Aunque ya desinteresado por los personajes no dejaba de llamar mi atención el año de publicación. De forma errónea pensaba que todas aquellas publicacioes de héroes del sello de Marvel eran de mis tiempos. Ya desapegado de todos estos personajes comencé a venderlos y cambiarlos por cosas que me interesaban. Llegado a este punto comencé convertirme en un mal vendedor y un buen coleccionista.

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En el mundo de la historieta antigua mexicana o comic vintage, como se conoce ahora, hay historias, mitos y realidades. Supuestos que navegan en los kioskos, los antiguos revisteros, coleccionistas y no coleccionistas, que a falta de documentación, conservación y “cultura de coleccionismo” difícilmente podemos corroborar. Entre estos relatos encontramos pláticas de números apócrifos, como el número de Tin Tin que nunca públicó Novaro pero que anunciaba en algunas de sus historietas, y que algunos afirman que si llegó a publicarse. También está la caída de editorial La Prensa, adjudicada al incendio de la Cineteca Nacional, ya que según se cuenta una de las grandes bodegas de la empresa se encontraba cerca o a espaldas del mismo edificio. También están las historias sobre las ediciones de Jodorowsky por Novaro bajo el sello de Editorial Temporae, los robos indiscriminados de personajes como Vampirella, las miles de referencias, por no decir calcas, de los comics estadounidenses de la época. Hasta realidades como la primera aparición mundial en comic de Conan, el cual fue publicado por Joma en la historieta titulada “La reina de la Costa Negra”, una especie de spin-off dibujado y escrito por mexicanos. Las historias así abundan, y con ellas se enriquece este mundo algunas veces subvalorado o sobrevalorado por coleccionistas alrededor del mundo.

Las editoriales publicaban historias originales, y de escritores mexicanos, que más que un acto artístico eran toda una proeza de oficio para un puñado de desempleados. En este mundo no había glamour, sólo escritores y dibujantes apócrifos reunidos para publicar una serie de viñetas con textos sencillos y muchas veces ridículos. Los ejemplos son varios y aparentemente la demanda de la historieta era tal que al año se producían más de 200 publicaciones totalmente mexicanas. Los ejemplos son bastantes pero dentro de los más notables podemos encontrar Hermelinda Linda, Anacleto, Los Super Sabios, Dalia Negra, Salimar, Kaliman, Zor y los Invencibles, Mini Ficción, Mini Terror, y muchos más.

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Por otro lado había una gama de publicaciones importadas. Novaro publicaba DC Comics, tanto superhéroes a la par de series de ciencia ficción y misterio, donde se destacan Superman, Batman, Liga de la Justicia, Flash, Linterna Verde, House of Secrets, Strange Adventures, entre otros. La prensa se encargaba de los títulos de Marvel como Hombres X, Hombre Araña, Cuatro Fantásticos, Diabólico (Daredevil), Capitan Centella (Dr. Strange), y series de vaqueros de la misma editorial norteamericana.

Al par de estas editoriales fuertes, y actualmente de las más buscadas, existió una de menor calidad pero no por ello menos importante. La editora Sol, que publicó el resto de títulos conocidos en Norteamérica, los cuales muchos no pasaron a la historia más allá de la época de oro o de plata, algunos olvidados por las masas pero buscados por minorías de coleccionistas dispuesto a pagar por ellos grandes cantidades de dinero. Esta editora publicó trabajos de autores famosos como Ditko, Frazetta, Stan Lee (como editor y guionista), Simon, Kirby y Whitney.

Pero también estaban bajo títulos pocos conocidos, y fuera del canon de superhéroes, revistas de crimen, misterio, ciencia ficción y terror como Crime Smashers, Forbidden World, Gorgo, Tales from the Crypt, Unknown Worlds, Shock Suspenstories, Black Magic, entre otros. Ediciones apócrifas destruidas y lapidadas en su tiempo por el código de impuestos a la historieta en Estados Unidos, en el cual se prohibía el contenido violento, sexual, escatológico y cualquier otro rasgo que atentara la mente de los niños y jóvenes de la década de los cincuentas y años posteriores.

México comenzaría a publicar estos títulos a finales de los años cincuentas y otra gran parte en los años sesentas, puntualmente Editora Sol, con reediciones en diferente formato hasta los años setentas. Las edades de estos comics son imprecisas por lo difícil de conseguirlos y por los escasos datos de coleccionistas y vendedores. Seguir sus huellas muchas veces se convierte en una proeza legendaria, ya que sin catálogo disponible ni trabajadores de las mismas, desconocemos hasta el estatus legal de publicación, a diferencia de Novaro o Prensa, de cuyas editoriales se sabe que pagaban derechos de casi todo lo que publicaban. Aún así muchos de estos comics se vendieron en México con portadas rediseñadas o redibujadas cuyo estilo no correspondían al interior, tal vez por capricho o para pasar los censores de legalidad del tiempo. Así fue que editorial Sol publicó una serie de colecciones que son legendarias en el mundo y para los coleccionistas en México.

Una zambullida al comic de horror

Mientras las publicacioes norteamericanas intentaban guardar el recato bajo la era obscura del código de censura de comics, México publicaba sin parar versiones completas o recortadas de EC Comics, Charlton Comics, Prize Comics, Americans Comic Group y hasta las siempre alineadas y fuertes DC y Marvel Comics. La estrategia del comic norteamericano de erotismo disfrazado de “monitos” había llegado a México para quedarse. Publicaciones de horror permeadas de erotismo se produjeron al por mayor. Desde títulos conocidos por su picardía como Los Super Fríos, Super Dracula, Hermelinda Linda, Burrerías, Brujerías y Anacleto, hasta ediciones más sombrías de terror como Leyendas y tradiciones de la Colonia, Museo de Cera, El Monje Loco, Las Momias de Guanajuato, La bruja Roja, Leyendas de las calles de México, Dimensión de terror, Caballo del diablo, Divina Comedia, entre otros.

Esta estrategia de venta no era algo nuevo ni en los Estados Unidos ni en México. Los pulps de ciencia ficción, misterio y terror habían intentado lo mismo con gratos resultados en ventas. Ejemplos tenemos de lo anterior, como las controvertidas portadas de desnudos femeninos disfrazados de androides femeninos sensuales de los años cuarenta en revistas como Imagination o Galaxy Magazine, un pulp periódico que publicó a grandes autores de la ciencia ficción. Sin duda el tema daría para un intenso rescate etnohistórico del consumo de estas revistas en México, del cual mi generación todavía pude llegar a recordar personas que rentaban, en su mayoría, historietas que eran prohibidas por los padres.

En cuanto al catálogo de ciencia ficción y terror en México, es basto para un libro y no para un artículo, pero me centraré en algunos títulos de terror y en las historiertas publicadas bajo la editoral Sol, considerados raros y de legado valioso que persiste en coleccionistas ocultos tanto jóvenes como adultos, muchos de ellos extranjeros, hablantes del castellano en diferentes regiones del mundo, principalmente en Latinoamérica y España.

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Horror en sepia

Entre viñetas bruscas con el trazo marcado por la regla y el lápiz, con inolvidables rostros y paisajes de color café; entre alto contraste y el sepia para abaratar el tiraje de imprenta se despliega un gran misterio entre diálogos que van de lo ridículo a lo poético. Portadas impactantes, a veces sangrientas y cargadas de horror, que poco o nada corresponden a la historia interior. Así era la historieta mexicana de horror.

Con rostros a lápiz, contornos y paisajes con carboncillo, la historieta Monstruos logró sacar casi sus cien números con la editorial Ortega Colunga, publicada a mediados de los años sesenta, y que puso en contacto a un generación con entidades tan famosas como Frankenstein, Drácula y una horda de momias malignas, además de presentarnos otros más extraños como “sombies” de cera, quimeras egipcias, mujeres vampiro, extraños hombres del espacio y hasta un orangután robot con escafandra espacial.

Sus historias presentaban argumentos empapados del cine de la Hammer y de la Universal pero mezclados como en el caso del número 57 titulado “Despierta monstruo”, una historia sangrienta donde Frankenstein logra el amor de una doncella, y donde además hace dupla con Drácula para tomar el mundo. Ubicado en épocas victorianas, parajes remotos y algunas otras veces en la ciudad de México, Monstruos es un despliegue de argumentos interesantes, que si bien no son los mejores guiones del comic, sorprenden por su voracidad al adaptar monstruos ajenos a la cultura mexicana para explotarlos al máximo. Rescato también viñetas de página entera, y hermosas portadas que hacen de esta colección de las mejores historietas que he visto entre bodegas y mercados de pulgas.

Merece atención la historieta de King Kong, publicada durante los años sesentas por Editorial Orizaba. Bajo el argumento de Padilla y el dibujo de los hermanos Cabrales, King Kong se convirtió en un referente apócrifo de un personaje algunas veces enemigo y muchas otras un héroe. Kong convivía con humanos y combatía toda clase de monstruos, con orígenes terrestres y algunos otros extraterrestres. Lo interesante de este comics es su reconocimiento mundial, como pieza de arte en lo que respecta al dibujo, pero principalmente porque es la primera serie en comic a nivel mundial dedicada a la bestia favorita de Hollywood. Actualmente se puede conseguir en eBay por fuertes cantidades de dinero y se ha ganado su mención dentro de la Wikipedia. Hoy día aun se pueden ver números sueltos por diferentes tianguis, aunque la dificultad para conseguir números de esta serie ha crecido por la búsqueda incansable de coleccionistas de lenguas no castellanas. Posterior a la edición de Orizaba, editorial Joma decidió sacar su propia serie con el mismo personaje en un formato más pequeño. La serie casi sobrepasa los cien números, y a pesar de la poca calidad en sus portadas, los interiores y el diseño de personajes son excelentes como para ser exhibidos o para pasar un buen rato leyendo.

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El Monje Loco, que nos recuerda a personajes de la talla del guardián de la cripta (famoso personaje de las historietas de terror y suspenso de la EC), es una referencia a la historieta mexicana que no puede dejarse de lado. Este personaje se ancló en la cultura mexicana y fue parodiado en otras historietas, básicamente copiado, y en productos televisivos y cinematográficos. Sus orígenes se gestaron en la década de los sesentas bajo el sello editorial de Revistas Populares, donde tuvo un tiraje largo, del cual desconozco el número, pero se pueden identificar ediciones posteriores con el famoso personaje del monje que de alguna manera introducía al lector a historias llenas de misterio, y paisajes sombríos cargados de bestiario católicos, donde Satanás fue uno de sus máximos personajes. Aun así El Monje Loco adaptó, sin dar crédito, historias de Poe y Lovecraft, hasta donde he podido investigar, con una serie de portadas morbosas, cargadas de violencia y rostros en agonía. Su dibujante, Rubén Lara, pasaría a la historia como uno de sus máximos exponentes, consagrándose en otras obras editoriales incluso.

La historieta mexicana fue entonces la breve y surrealista adaptación de importaciones culturales. Sus héroes eran “Ronalds Reegans”, “Sean Conerys”, “Charlton Gestons”, y sus monstruos provenientes de un catálogo de Hammer y de Universal, que iban del Frankenstein clásico al hombre mosca; del científico loco al viejo excéntrico ubicado en un enorme castillo. Incluso existieron historias que guardaron algo de esa Guerra Fría que se veía lejana, pero adaptada a nuestro contexto por su importancia en aquellas décadas. Entonces recuerdo con agrado una historia de la historieta Monstruos, dónde la protagonista con nombre francés era iniciada en una orgía satánica mientras las brujas, representadas como bolas de fuego, no hacían más que demostrar esa ingenuidad del oficio de escritor sin límites donde todo puede conjugarse.

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La apuesta a la publicación sin censura fue característica de la historieta mexcana. Porque mientras cientos de madres echaban a la hoguera varios comics de la empresa de EC, México publicaba sin reparos todo aquello que el vecino país ya no quería. Bajo el nombre de Historietas: miedo, terror, espanto – Año XIII – No. 614, y con una portada distinta a la original, Sol publicó el número que corresponde a Shock Suspenstory #14 publicada por EC en 1954. Un comic impresionante, cuya temática fue un golpe duro a lo acostumbrado, ya que contenía dos de los relatos más escandalosos de la editorial. Relatos cuyo creador fue llamado a la corte por la historia de una huérfana que narra la historia de sus padres y la forma en que ella acabó con ellos.

En razón de esto es que también tuvimos Black Magic, comic dibujado por Kirby y escrito por Simon, cuyos números se convirtieron en los primeros chivos expiatorios de la gran quema de comics en los años cincuenta, y que fue también publicado por editorial Sol dentro de sus historietas de Magia Negra.

De la misma forma México albergó personajes que son de culto en la actualidad, como Phantom Lady, Blue Beatle (de la era pre DC comics), Roy Rogers, Human Torch (de la era pre Marvel), El Submarinero (pre Marvel), Fighting America, entre otros. Sin dejar a un lado preciosos guiones que que llegaron a ser escritos por el legendario Ray Bradbury en Weird Science-Fantasy de la vetada editoral EC.

 

*Ronnie Medellín es escritor mexicano de novela negra y weird fiction, ganador del Premio Nacional de Novela Joven José Revueltas 2016, por su novela Dieciséis toneladas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2016). Su última novela, El Infierno es aquí. Recursos humanos (Camelot América, 2018), es una apuesta mexicana reciente por el New Weird. Historietas, miedo, terror y espanto es su columna en The Fiction Review donde puedes seguirlo, así como en Twitter (@mrdoctor333) e Instagram (mrdoctor333).