De escritoras y fantasía: una charla con Andrea Ciria

Por Andrea Lárraga

En medio de una cuarentena sinfín tuve la oportunidad de conversar por medio de la plataforma Zoom, al mismismo estilo que proponían Los supersónicos, con la escritora Andrea Ciria. Su estudio me permitió conocer un poco de sus lecturas y su gran pasión por los gatos, los cuales nos acompañaron durante la sesión. El hilo conductor de la charla fue sin duda, lo fantástico.

Andrea Lárraga: Cuéntame, ¿Cómo llegó Andrea a escribir fantástico?

Andrea Ciria: Desde que era muy pequeña me gustaba crear situaciones que dejaran pensando a mis papás, cuando uno es pequeño, su mundo son sus padres. Me ponía unos calcetines, eran como mis muppets. ¡Pobre de mi mamá! La perseguía por toda la casa. Imagínate que la veía planchando y le decía “¿Qué pasaría si estás planchando y de repente, la plancha empezara a sacar un olor extraño y te empezarás a convertir en algo?”. Mi mamá seguía planchando y se me quedaba viendo feo expresando “Esta niña qué tiene.” Me gustaba ver la reacción de la gente cuando le hacía ese tipo de preguntas, preguntas extrañas. ¿Qué crees que pasaría si…? Yo constantemente estoy planteando situaciones imposibles para ver como reacciona la gente, desde muy pequeña hasta hoy en día.  La intriga siempre me ha llamado la atención. Me gusta crear situaciones que me hagan cuestionar lo que conocemos. Ese es mi disparador de historias.

A.L.: Hablemos de tus obras ¿Por qué tus personajes no tienen nombres comunes? En alguna ocasión mencionaste que no quieres relacionar los personajes con una persona conocida. ¿De dónde vienen esos nombres?

A.C.: Esos nombres son simplemente fonética. Hay nombres que escuchamos y nos parecen bonitos, por ejemplo, el nombre Pablo me gusta mucho, pero me enfoco en las vocales, si tiene vocales fuertes, “a” y “o”. Entonces, juego para que suenen esas vocales. La mayoría de mis personajes no tienen nombre, como se va desarrollando la personalidad del personaje, digo “este suena con personalidad de vocal fuerte, este suena como algo noche o felino, depende de la personalidad”.  Por ejemplo, nuestro nombre Andrea es fuerte, en cambio Andy, es más débil.

A.L.: Además de los nombres, ¿por qué tus historias no tienen ubicación?

A.C.: Para mí es muy importante que no se identifique el lugar, para que no se diga “Ah, es que esto sólo podría pasar en México”. Obviamente soy una escritora mexicana, pero lo que escribo también podría estar pasando en Venezuela, no sé, Japón. No importa. No me gusta encerrarlos con un lugar que ya tenga todo un contexto formado. Siento que así le doy más libertad al lector de asumirlo como parte de este juego de sentir lo que estoy tratando de contar con estas historias no muy normales.

A.L.: En ese sentido, ¿por qué escribir fantástico en un país de violencia?

A.C.: Nunca he sido muy apegada a las noticias, al mundo político. Estudié comunicación de inicio, y me alejé más de las noticias, porque es muy crudo. Trabajé como guionista en la radio porque podía crear historias, historias para niños con mensajes, pero no tan reales. No quería meter ni una bella durmiente, pero algo tan mimético. Buscaba una mezcla. No tengo una línea temática tan marcada, prefiero meterme en cosas que no atañen a algo tan cruel. En lo fantástico tengo la oportunidad para hacer reflexionar a la gente desde otra perspectiva, sin nombrar específicamente la maldad.

A.L.: ¿Crees que lo fantástico nos permite hablar de ciertos tabús que se encuentran en la realidad, pero que no podemos mencionar?

A.C.: Sí, por supuesto. Ejemplo de ello es Silvina Ocampo y María Luisa Bombal, quienes recurrieron a lo fantástico para contar la situación de las mujeres. Ahorita creo que las mujeres no tenemos que ocultarnos en el velo fantástico, pero sí hay varias temáticas que no podemos expresar, por ejemplo, soy la loca de los gatos. Como cuando en Facebook alguien pone algo sobre los gatos como “No es posible que quieras más a los gatos que a las personas”. En Facebook no puedo dar mi verdadera opinión, lo ignoro, pero, posiblemente en un cuento puedo mentarle la madre en el velo de lo fantástico.  Estoy totalmente de acuerdo que la literatura fantástica es una herramienta que a las mujeres nos permite sacar esos temas que no tenían voz. Ahora somos afortunadas de poder escribir sin un seudónimo.

A.L.: Para cerrar, cualquier lector interesado en lo fantástico debe de leer…

A.C.: El tapiz amarillo de Charlotte Perkins Gilman, María Luis Bombal, en especial su novela corta La última niebla y a Horacio Quiroga.

*Andrea Ciria (México, D.F., 1979) es licenciada en Ciencias de la Comunicación y maestra en Literatura. Contadora de historias desde muy pequeña, es Autora de las novelas: La sonrisa ajena (Lengua de Diablo, 2015) y El final del peor día (Universo de Libros, 2019), así como del libro de cuentos Conjeturas Imposibles (Lengua de Diablo, 2018). Obtuvo el primer lugar en el XXII Concurso Nacional de Cuento “Mujeres en vida”. Homenajea a María Luisa Bombal, con su texto “La otra ley”, de 2019. Obtuvo mención honorifica con el relato “Su único ojo” en el Primer Premio Nacional de Cuento Fantástico Amparo Dávila en 2015.

Puedes revisar su canal de Youtube en el siguiente enlace

https://www.youtube.com/channel/UCN3m9rZq8L9Pv5FPAfHWv9w/featured

Puedes leer su cuento “Hasta el fondo” aquí https://issuu.com/revistaritmo/docs/ritmo36web en Ritmo 36, Imaginario Fantástico Mexicano Vol. 2  coordinado por el Seminario  de Literatura Fantástica Hispanoamericana de la U.N.A.M.