“Irlandeses detrás de un gato” es un texto notable en la brillante cuentística de Walsh, un narrador capaz de pasar de las prosas cerebrales y policíacas en la estela borgiana a las que manaron del realismo social, la crónica negra y su periodismo político. En lo personal, su ritmo in crescendo, su poética violenta y la explosión de sus personajes me convencen más que La ciudad y los perros. Quizás porque esa oscura soledad de la niñez es un sentimiento que nos abruma sin las armas del confort racional de la adultez; quizá porque el abandono es un temor que no desaparece con los años; quizá porque nunca pertenecí a una familia de la alta jerarquía castrense.